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MÚSICA PIANO (Crónica)

Tacto y destreza, las necesarias cualidades de un "médico" de pianos

Tacto y destreza son las principales cualidades que tiene que tener un afinador de pianos, un oficio que va mucho más allá de contar con un buen oído o saber tocar el piano, y que se encarga de la buena salud general de este instrumento, con unos 400 años de historia.,Luis Leonés, trabaja en el centro de la ciudad de Jaén, allí, en la tienda de instrumentos musicales que regenta su mujer, él repara, restaura verdaderas joyas, algunas con varios siglos a sus espaldas

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:44

Ana Sola

Tacto y destreza son las principales cualidades que tiene que tener un afinador de pianos, un oficio que va mucho más allá de contar con un buen oído o saber tocar el piano, y que se encarga de la buena salud general de este instrumento, con unos 400 años de historia.

Luis Leonés, trabaja en el centro de la ciudad de Jaén, allí, en la tienda de instrumentos musicales que regenta su mujer, él repara, restaura verdaderas joyas, algunas con varios siglos a sus espaldas, como piezas de 1850, 1876, 1917, pianolas, Clementi,...

Aunque realmente, de lo que vive este artesano granadino afincado en Jaén es de la prestación de servicios, de ir afinando pianos de casa en casa, en conservatorios, salas de concierto y festivales internacionales de relevancia, además de impartir una asignatura optativa en el Conservatorio Superior de Málaga.

El de afinador de pianos, como explica a Efe, es un oficio artesanal que aún no cuenta con un reconocimiento por el Estado español, a pesar de que se han intentado dar pasos en ese sentido, y hay dos certificaciones profesionales.

De hecho, el año que viene se cumplirán treinta años de la creación de la Asociación Española de Técnicos y Afinadores de Pianos (ASETAP), que surgió a iniciativa de Félix Hazen, junto con trece socios fundadores más, entre los que se cuenta Luis Leonés.

Su propósito es el de preservar y dignificar el oficio, que en España cuenta con un gran intrusismo, "el 80 % de los pocos que somos son intrusos autodidactos", asegura el artesano.

Él lleva el oficio prácticamente en la sangre, ya que lo aprendió desde que era un niño de su padre, al que acompañaba cuando afinaba pianos, y que le enseñaba a dar sus primeros pasos como afinador.

Después se ha ido formando con distintos profesionales, visitas a fábricas y diversos cursos impartidos por las principales escuelas europeas, porque en España no existe una enseñanza reglada.

En Europa hay escuelas para técnicos de pianos en Ludwigsburg (Alemania), la Oscar-Walcker-Schule, escuela vocacional de piano, órgano e instrumentos de viento; en Polonia, la escuela lleva el nombre de Arnold Gustav Fibiger, el nieto del fundador de la fábrica de pianos Calisia.

También se imparten clases en Salenstein (Suiza) para fabricantes de instrumentos de piano, órgano y viento; en Le Mans (Francia), se encuentra el Instituto Europeo de Profesiones Musicales; en Gran Bretaña, la Newark College, centro de excelencia para afinación, restauración y reparación de piano.

Finalmente, en la República Checa hay una Escuela secundaria de instrumentos musicales y muebles; en Ámsterdam (Países Bajos) la Wood and Furniture College; en Viena (Austria), la Escuela vocacional para la carpintería y la producción de instrumentos musicales; y en Finlandia, el Conservatorio de Música de Helsinki, que cuenta con un departamento de Tecnología del Piano.

"Voy a las casas y veo cada chapuza, cada desastre en los pianos...", se lamenta Luis Leonés, quien espera que en España este oficio sea reconocido como en otros países como en Alemania, donde no se puede ejercer sin un carné profesional.

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