EXPOSICIÓN SOROLLA (Previsión)

Sorolla enfocaba sus cuadros como se hace ahora con un móvil, según bisnieta

Alfredo Oliveros.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:51

Alfredo Oliveros.

Joaquín Sorolla pintaba sus cuadros con el enfoque con el que lo haríamos en la actualidad con el móvil, un rasgo de modernidad que tanto engancha a la juventud que ahora se asoma a sus obras, según ha afirmado su bisnieta y máxima experta en la obra del artista valenciano, Blanca Pons-Sorolla.

Pons-Sorolla ha comisariado la exposición "Pedro Masaveu, pasión por Sorolla", compuesta por 46 obras y que sirve para rendir homenaje al empresario y filántropo Pedro Masaveu Peterson, el principal coleccionista español del artista valenciano, en el veinticinco aniversario de su fallecimiento.

En una entrevista con Efe con motivo de la inauguración de la muestra en el Centro Niemeyer de Avilés, Pons-Sorolla ha desentrañado los rasgos que han hecho universal al genio valenciano y que van más allá de su magistral manejo de la luz, y tienen que ver con una concepción moderna de la composición, que hace que las nuevas generaciones contemplen su obra como algo que les es próximo.

"Aunque los personajes de sus cuadros estén con ropas antiguas, los jóvenes de hoy están viendo en el enfoque de su obra algo muy suyo, muy normal y natural", ha explicado Pons-Sorolla.

Esa modernidad de la que habla emana de una composición fotográfica que le viene desde niño, de cuando conoció al fotógrafo Antonio García Peris.

Algunos de sus cuadros, como especialmente uno de los más universales, "Corriendo por la playa", incluido también en la muestra avilesina, se adelanta al arte en movimiento, en los albores del cine.

Según su bisnieta, considerada la máxima experta de la obra del pintor valenciano, otra de esas claves está en su propio ánimo, en lo que a Joaquín Sorolla le hacía feliz para crear.

Para Sorolla, su paraíso era estar con su familia pintando, y por eso creó el espacio que hoy es su museo en Madrid, con los jardines que diseñó a modo de estudio natural, donde pintaba y compartía tiempo con su esposa y sus hijos.

"Su paraíso es su casa, sus jardines, su playa y todos esos sitios donde está recordando permanente a su familia cuando no está con él. El paraíso de Sorolla es el paraíso de la pintura, porque nació para ser pintor, nunca quiso ser otra cosa", ha apuntado su bisnieta, que siempre habla de él en tiempo presente.

La magia de Sorolla estriba en que son sus obras las que emiten luz, "no está pintando la luz reflejada, es la luz la que retroalimenta sus producciones, y eso hay muy pocos artistas que lo puedan hacer", ha asegurado.

Además, ha incidido en la emoción de Sorolla cuando pintaba sus cuadros, sentimientos que en ocasiones hacían llorar al propio autor: "Por eso engancha tanto".

Todo esto se podrá ver en una muestra conformada por buena parte de las obras que fueron coleccionadas, desde su sensibilidad y pasión, por Pedro Masaveu Peterson a lo largo de su vida.

"Me parece una colección espléndida en la que estás viendo el alma y el gusto de Pedro Masaveu. La ha hecho comprando lo que le gustaba, y eso es una maravilla, porque hay veces que las colecciones no se hacen al gusto del coleccionista, sino al de otras personas", ha asegurado.

En la muestra aparecen toda clase de playas -al amanecer, al mediodía o por la tarde-, y ese disfrute de los niños, que es algo que a Sorolla le fascinaba.

Algunas de las obras referentes de la exposición, que se podrá visitar hasta el 6 de enero, son "Mi mujer y mis hijas en el jardín" (1910); "Plata de Valencia. Sol de tarde" (1908); "Cosiendo la vela" (1902) y "Corriendo por la playa. Valencia" (1908).

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