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CONCIERTO SLASH (Previsión)

Slash descarga sobre Barcelona toda la fuerza de su incombustible guitarra

Rosa Díaz

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 01:04

Rosa Díaz

Slash, el icónico guitarrista de la chistera, se ha desmarcado este martes de Guns N'Roses y ha descargado sobre Barcelona toda la fuerza de su guitarra con un repertorio con pocas concesiones para los 'fans' de la banda más peligrosa del planeta y muchos temas de sus discos en solitario.

Slash a la guitarra, Myles Kennedy como vocalista y The Conspirators a la segunda guitarra, el bajo y la batería han demostrado que son una banda con mayúsculas y no sólo un grupo de músicos que viven a la sombra del éxito de Guns N'Roses.

Una formación que no ha nacido para revolucionar el mundo de la música, sino para ser fiel a las reglas del hard rock que vivió días de gloria en el siglo XX, pero no renuncia a renacer de sus cenizas en cualquier momento.

De hecho Guns N'Roses sigue llenando estadios, cosa que no consigue Slash Myles Kennedy and The Conspirators, que ni tan si quiera han logrado agotar las entradas del Sant Jordi Club, el hermano pequeño del Palau Sant Jordi, con capacidad para 4.000 personas.

Aun así, el tirón de Slash no es desdeñable y va en aumento, ya que su último disco en solitario "Living the Dream" ha sido muy bien recibido y le ha permitido hacer una gira mundial que le llevará el miércoles al Wizink Center de Madrid y después a Lisboa antes de saltar a México y seguir por toda América.

El concierto de Barcelona ha arrancado con "The Call of the Wild", de su último disco, y ha seguido con otros temas de sus tres trabajos anteriores, como "Halo", "Standing in the Sun", "Gosht" y "Back from Cali", para volver a "Living the Dream" con "My Antidote".

Las composiciones de los cuatro discos se han ido alternando ante un público rendido desde el primer momento, principalmente hombres y alguna mujer guerrera, que han tocado con entrega su guitarra invisible durante los solos del maestro.

En "We're All Gona Die", el bajista Todd Kerns ha limitado los movimientos de su envidiable melena negra para ponerse ante el micro y cantar dos temas; y el siguiente giro dramático lo ha protagonizado Slash cuando, a la media hora de concierto, se ha dejado llevar por un solo infinito que ha hecho llegar al nirvana a más de uno.

Los temas de Guns N'Roses se han hecho esperar, pero finalmente han llegado con "Nightrain", momento en el que los rockeros de camiseta negra que se apretaban en las primeras filas han levantado la mano cornuda en estado de éxtasis.

Pero enseguida han vuelto los temas de Slash y su banda porque en esta gira el guitarrista tiene pocas ganas de recordar los temazos del grupo con el que vivió su época más intensa y excesiva.

Excesos que casi acaban con él, pero a los que sobrevivió para alegría de todos los que podemos seguir disfrutando de este virtuoso de la guitarra, un 'guitar hero' de los que ya no quedan, que sigue en pie gracias a la adicción más sana de todas las que tenía de joven: la del escenario.

Ahora que Saul Hudson, nombre real de Slash, ha vuelto a reunirse con Guns N'Roses después de veinte años de desencuentros con Axl Rose, sube al escenario por partida doble.

De hecho su último disco lo grabó en el descanso de la exitosa gira con la que celebraron la vuelta de Slash y Duff McKagan a la mítica banda norteamericana.

Una gira que figura en el segundo puesto entre las más taquilleras de la historia, de lo que cabe deducir que Slash no combina la gran banda con la otra más modesta por dinero, sino más bien por vicio.

Vicio del que deja buen sabor de boca a fuerza de descargas eléctricas de alto voltaje emitidas por la guitarra incombustible del penúltimo superviviente de la escena del rock duro estadounidense.

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