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NAVARRA.-La iglesia del Monasterio de Irache estrena pavimentación, iluminación y mobiliario

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 14:52

Las obras han incluido una excavación arqueológica que descubrió la cimentación de tres iglesias y restos funerarios

La consejera de Cultura y Deporte del Gobierno de Navarra, Rebeca Esnaola, ha visitado la iglesia del Monasterio de Irache, una vez concluidos los trabajos de sustitución del pavimento, renovación de la instalación eléctrica y de iluminación, así como parte del mobiliario.

Las obras, últimas de una larga serie, han incluido una excavación arqueológica que descubrió la cimentación de tres iglesias y restos funerarios. El proyecto y dirección de los trabajos acometidos entre julio de 2019 y julio de 2020, ha corrido a cargo de los técnicos de la Sección de Patrimonio Arquitectónico del Servicio de Patrimonio Histórico, con un importe de 768.000 euros.

En el momento de redacción del proyecto, el pavimento de la iglesia se encontraba deteriorado y no se habían solucionado los problemas generados por la humedad, como consecuencia de la mala ventilación y el mal drenaje del terreno en el lado norte. Las instalaciones de electricidad e iluminación habían quedado obsoletas y buena parte del mobiliario estaba dañada por insectos xilófagos. Todas estas deficiencias han sido solucionadas con las obras realizadas, según ha informado el Gobierno de Navarra en un comunicado.

En concreto, se han cambiado las losas del pavimento, se han colocado nuevos bancos, la instalación eléctrica se ha soterrado, se han instalado bombillas de led para la iluminación y se han conservado las puertas de madera originales, que han sido restauradas.

EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA

Previamente al comienzo de las obras, se había realizado un sondeo geofísico que sacó a la luz la existencia en el subsuelo de la estructura de una iglesia de menor tamaño, de triple ábside, que ocupaba el crucero y los dos primeros tramos de la nave central.

Tras los trabajos preliminares, comenzó la excavación arqueológica planteada en el proyecto, cuya extensión estaba delimitada al crucero y primer tramo de la nave e inicio del segundo, conforme a los datos del sondeo geofísico. El objetivo se perseguía era hacer aflorar los restos de una iglesia anterior, posiblemente del siglo X, con fundamento en la documentación histórica analizada.

Sin embargo, la excavación se amplió en extensión por el alcance de los restos aparecidos y su interés para la historia del monasterio y de la arquitectura medieval navarra. Los descubrimientos realizados se encontraban muy arrasados por la presencia de numerosos enterramientos, sobre todo del siglo XVI al XIX, situación que provocó que se alargaran los trabajos en el tiempo y que se hiciera más difícil su lectura.

Donde se pensaba que había una iglesia anterior a la actual -datada entre el segundo tercio del siglo XII y el primer cuarto del siglo XIII- se han encontrado las cimentaciones de dos edificaciones sucesivas anteriores, además de restos más antiguos.

La primera de ellas era de triple ábside, el central más profundo y algo mayor, y tres naves. En el ábside meridional se conservan restos de una hilada sobre la cimentación, con sillares con labra semejante a los de la cabecera de Leyre. Y a esta cabecera se asemeja la planta aflorada. Su construcción se podría datar entre el primer cuarto y el segundo cuarto del siglo XI.

En la embocadura del ábside central apareció la tapa de una sepultura, casi completa, con una inscripción que hace referencia a un abad conocido del siglo X: Teudano. Esta tapa se ha reubicado, una vez finalizadas las obras, sobre un soporte en la nave lateral meridional para que pueda ser contemplada por el público.

Los restos de la segunda iglesia que ha aflorado, son anteriores en el tiempo y de menor dimensión. El edificio es de planta rectangular, con cabecera de planta cuadrada separada de la nave al exterior por contrafuertes que se prolongan hacia el interior para cerrar parcialmente la embocadura.

Los muros laterales fueron aprovechados para construir sobre ellos la cimentación de la separación de naves de la iglesia del siglo XI. Esta construcción puede datarse entre el primer y el segundo cuarto del siglo X.

Sin embargo, los vestigios más antiguos, por debajo del nivel de esta iglesia, corresponden a una necrópolis altomedieval cristiana, cuyo origen podría remontarse a un momento impreciso situado entre los siglos V y VII y que continuó en uso durante los siglos VIII y IX. Posiblemente estén relacionados con algún edículo o templete de reducidas dimensiones del que no se han encontrado restos.

DIFUSIÓN DE LOS HALLAZGOS

El Servicio de Patrimonio Histórico quiere iniciar una campaña de difusión a partir del conocimiento adquirido en torno al edificio en las últimas campañas de restauración. Con esta finalidad se instalarán paneles explicativos tanto de la tapa sepulcral, como de la evolución arquitectónica del monumento.

También, se programarán sesiones explicativas de la investigación arqueológica y documental, con motivo de las Jornadas Europeas de Patrimonio, que se celebrarán el último fin de semana de septiembre y el primero de octubre.

Desde Patrimonio Histórico se ha encargado a diversos especialistas estudios o análisis relacionados con los materiales extraídos en la excavación arqueológica. Del estudio documental se encargará Eloísa Ramírez Vaquero, catedrática de la Universidad Pública de Navarra; de epigrafía, Mª Encarnación Martín López, catedrática de la Universidad de León; de datación por carbono 14, Angström Laboratory, de la Universidad de Uppsala (Suecia), y finalmente del estudio de los materiales cerámicos, mediante técnica de termoluminiscencia, se hará cargo el Laboratorio de la Universidad Autónoma de Madrid.

Una vez finalizadas las obras, se recupera el uso y las visitas a la iglesia, a la que se puede acceder desde el Monasterio. Éstas, habían quedado interrumpidas desde el inicio de los trabajos en el interior del templo, hace tres años, aunque se podían recorrer otras dependencias del monasterio.

La ejecución de los trabajos ha corrido a cargo de la empresa Construcciones Leache, que ha contado con la colaboración de Cantería Jaurrieta, Carpintería Erdozain, Electricidad Agoitziru y Pinturas XUK. De los trabajos de arqueología se ha encargado el Gabinete Trama. Finalmente, las pruebas previas de iluminación las realizó la empresa Ingeman y el sondeo geofísico lo elaboró SOT Prospecció Arqueològica.

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