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MÚSICA MUSEO (Crónica)

Un millón de visitantes invitados a tocar en un museo

"Se ruega tocar", advierte una placa en la entrada del Museo Interactivo de la Música de Málaga (Mimma), que este martes ha recibido su visitante número un millón desde su apertura en 2003 y mantiene intacta su ilusión por mostrar a la música como compañera del hombre desde su aparición en la Tierra.,Se trata de una iniciativa privada con apoyo municipal que cuenta con una colección de más de un millar de piezas procedentes de todo el mundo que han reunido

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:38

José Luis Picón

"Se ruega tocar", advierte una placa en la entrada del Museo Interactivo de la Música de Málaga (Mimma), que este martes ha recibido su visitante número un millón desde su apertura en 2003 y mantiene intacta su ilusión por mostrar a la música como compañera del hombre desde su aparición en la Tierra.

Se trata de una iniciativa privada con apoyo municipal que cuenta con una colección de más de un millar de piezas procedentes de todo el mundo que han reunido sus impulsores durante años, aunque habitualmente se exponen unas cuatrocientas y las demás se pueden ver de forma temporal.

El 7 de mayo de 2003 abrió sus puertas el Mimma en su primera sede, un espacio expositivo subterráneo junto a los restos arqueológicos de la muralla medieval de la ciudad hallados durante la construcción del aparcamiento de la malagueña plaza de la Marina.

"Lo que iba a ser una sede provisional durante unos meses se prolongó diez años", ha recordado el director del Mimma, Miguel Ángel Piédrola, tras la recepción al visitante un millón, al que ha entregado un obsequio conmemorativo.

Coincidiendo con el Día Internacional de la Música, el 21 de junio de 2013 se inauguró la sede actual, en el rehabilitado Palacio del Conde de las Navas del casco histórico de la capital malagueña.

Además de las piezas expuestas de forma permanente y las temporales, el Mimma cuenta con una colección itinerante, y actualmente se muestran unas doscientas en el Parque de las Ciencias de Granada en la exposición "Play. Ciencia y Música", que permanecerá abierta hasta el próximo diciembre.

"Hay piezas de todos los lugares del mundo y de diferentes épocas, también algunas contemporáneas, como la que incorporamos hace poco, una máquina de bulerías", ha resaltado Piédrola.

Al ser una colección privada, añade el director, "cada pieza tiene detrás su historia sentimental de cómo ha llegado, y muchas son regalos de misioneros o de personas de ONG, porque hasta hace poco si se quería una pieza de África, América o Australia, o se viajaba allí o era difícil hacerse con ella".

Entre los objetos expuestos hay algunos con un elevado valor económico, como algunos pianos históricos o piezas arqueológicas, incluso precolombinas, que permiten "a cualquier melómano o interesado en la historia o la música hacer un recorrido por el tiempo y el espacio a través de la música de las distintas civilizaciones".

"Para el discurso del Museo, todas las piezas son valiosas, porque todas cumplen un papel en el mensaje que queremos transmitir de que la música ha acompañado al hombre desde que apareció en la Tierra", apunta Piédrola.

Y el lema del Mimma desde que nació, marcado en su ADN, es ese "Se ruega tocar", para "permitir a todos acercarse a la música", que desde pequeños forme parte de la vida y se utilice "de forma proactiva, tocando instrumentos, escuchándolos y demostrando todo lo que encierra la música, la ciencia, la tecnología o el arte".

"Uno de los atractivos de un museo interactivo como éste es que hay salas de creación musical en las que los visitantes pueden relacionarse entre ellos y crear música en directo", según el director.

El visitante un millón ha sido David Ramos, un vecino de Madrid que ha decidido esta mañana conocer el Mimma junto a sus dos hijos y su madre, y que se ha mostrado "muy sorprendido" al ser agasajado.

"Al entrar por la puerta y ver las cámaras de televisión, he pensado que aquí había gato encerrado", bromeaba Ramos, que descubrió el Mimma cuando paseaba por el centro de Málaga y decidió entrar sin sospechar lo que le esperaba.

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