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FESTIVAL MAD COOL (Crónica)

Mad Cool, feria de vanidades

"¿Pero esta gente se cree que esto es Coachella?", comenta divertido uno de los asistentes del Mad Cool al pasar por delante de alguno de los 'looks' más extravagantes que inundan el césped, y es que el mastodóntico festival se ha convertido en la meca del postureo español, una lugar de ensueño donde la música es, a veces, lo de menos.,Si ya en sus tres anteriores ediciones el festival madrileño había dejado claro que en su territorio la música no era lo único

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 18:19

Amanda Rubio

"¿Pero esta gente se cree que esto es Coachella?", comenta divertido uno de los asistentes del Mad Cool al pasar por delante de alguno de los 'looks' más extravagantes que inundan el césped, y es que el mastodóntico festival se ha convertido en la meca del postureo español, una lugar de ensueño donde la música es, a veces, lo de menos.

Si ya en sus tres anteriores ediciones el festival madrileño había dejado claro que en su territorio la música no era lo único importante, este año la "Welcome Party" con Rosalía a la cabeza ha venido a confirmarlo, porque nadie quería perderse la oportunidad de presumir de haber visto a la cantante, musa a partes iguales de musicólogos y 'fashionistas'.

La televisiva Cristina Pedroche, actores de moda como Alex González, Brays Efe o Vanesa Romero, incluso políticos como Andrea Levy, son solo algunas de las 40.000 personas que llegaron al festival para disfrutar de la catalana y para dejar clara constancia de ello en la avalancha de instantáneas y 'stories' que hicieron brillar con 'highlighter' sus redes sociales.

Como si de la Torre Eiffel se tratase, frente a la noria emblema del Mad Cool se reúnen a la vez decenas de personas que han convertido a la atracción en la más "instagrameada" de la ciudad gracias a fotos en las que los veteranos sacan a pasear sus poses más estudiadas y los novatos se colocan tímidos ante la cámara, sabedores de que están siguiendo el camino de las masas, pero incapaces de dejar pasar el momento.

Pero la noria no es la única que hace del festival una feria en la que la vanidad no solo está permitida sino bien vista. Conscientes del tirón, las marcas se colocan en los espacios entre escenario y escenario y se hace imposible pasar de uno a otro sin chocar con un tíovivo del que sales con un maquillaje muy festivalero, un bus rosa que te concede el deseo de lucir las trenzas idóneas o una minidiscoteca tropical en la que posar entre palmeras y flores.

Y como lo importante es que todo sea capturado por un objetivo, los patrocinadores se hacen buen cargo de ello y ofrecen al público multitud de puntos de carga para que los móviles no dejen de generar contenido en ningún momento y la fantasía dure más allá de la hora de Cenicienta.

Esta alta dosis de visibilidad ha convertido a la cita musical del año de la capital en una especie de oasis 'fashionista' en el que todo, absolutamente todo, está permitido cuando se trata de intentar componer el 'outfit' más original.

"No suelo venir a muchos festivales, así que aprovecho este momento para ponerme ropa que en ningún otro momento usaría", reconoce Aby, una veinteañera inglesa que, ataviada con un conjunto de ropa interior verde fluorescente y un mono negro de encaje por encima, confiesa haber pasado un mes planeando al detalle un conjunto que completa con altas dosis de purpurina.

Es precisamente el brillo el protagonista de la mayoría de looks, sin importar que estos se encuentren en gafas de sol coloridas, adornando trenzas infinitas que darían envidia a la mismísima Daenerys, en minivestidos de lentejuelas o directamente sobre la piel, lo importante es brillar con luz propia y destacar entre la multitud de personas que se aglomeran en el caluroso recinto de Valdebebas.

Para María, que llegó a Madrid desde Murcia para disfrutar de Rosalía y The Cure, la música es importante pero, enfundada en un conjunto de cuero negro y cadenas admite que, si no fuese por las fotos, "iría con cualquier camiseta vieja".

Sin embargo, la feria de derroche que se ha montado en el festival se le antoja el lugar idóneo para posar: "Estoy haciendo muchas fotos chulas porque el ambiente da pie y, claro, hay que aprovechar, esto ni siquiera parece España".

Aunque por los seis escenarios del festival desfilen músicos como The Cure, The National, Noel Gallagher o Bon Iver, no son sus melodías los únicos alicientes de las miles de personas que hacen su peregrinación al Mad Cool y el evento musical se transforma, también, en una alfombra roja por la que lucir con orgullo creaciones dignas de la pasarela más rocambolesca.

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