MÚSICA EL SOPLAO (Crónica)

Loquillo hace vibrar la cueva de El Soplao con su rock "sin domesticar"

Pablo G.Hermida

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 00:38

Pablo G.Hermida

El cantante Loquillo y su banda han hecho vibrar con un rock and roll "sin domesticar" la cueva de El Soplao (Cantabria), que ha convertido su bóveda repleta de estalagmitas en una "sala de conciertos" con más de 250 millones de años de historia.

Esta vez sin sus trogloditas, aunque otros sí que pisaron ese escenario hace miles de años, Loquillo ha demostrado que el tiempo no pasa ni por él ni por su rock, ya que con sus 57 años ha hecho un repaso a su trayectoria musical que no ha dejado indiferente a ninguna de las 300 personas que han abarrotado la cavidad.

Tras su entrada triunfal en un tren minero que le ha llevado hasta el interior de la cueva, el cantante barcelonés ha arrancado el concierto con "Rock 'n' Roll Star" en una declaración de intenciones de que, aunque breve porque sólo ha durado una hora y cuarto, el espectáculo iba a ser muy intenso.

Para compensar el frío del norte, que en el interior de El Soplao se dejaba notar, y subir la temperatura, José María Sanz Beltrán (Barcelona, 1960), Loquillo o Loco, ha optado por "Viento del este" y otros clásicos como "Hombre de Negro" y "Brillar y brillar".

Y ha proseguido con "Rompeolas", que ha conquistado el corazón -como reza la letra de ese tema- del público y lo ha puesto en pie por primera vez para corear "Loco, Loco, Loco".

En la quincena de canciones que ha interpretado también ha dejado espacio para las dedicatorias. En primer lugar al rockero Johnny Hallyday, fallecido el año pasado, con el que compartió micrófono para entonar, al igual que ha hecho hoy, "Cruzando el paraíso", aunque en este caso haya sido él sólo.

También ha mencionado al pintor e ilustrador de la Movida Madrileña Carlos Sánchez Pérez, conocido como 'Ceesepe', que ha muerto ayer, viernes.

Loquillo ha explicado que se enteró de la noticia durante uno de los ensayos realizados en la cueva, por lo que le ha dedicado, como no podía ser de otro modo, "Calles de Madrid" (1989), en la que se hace una alusión expresa al artista: alma de 'Ceesepe' late muy dentro de mí.

No lo ha hecho sólo, en este caso Loquillo ha estado acompañado por Josu García e Igor Paskual con sus respectivas guitarras, el contrabajista Alfonso Alcalá y Laurent Castagnet, que ha puesto el toque de percusión con su batería.

El plato fuerte del concierto ha llegado con "Feo, Fuerte y Formal", interpretada con nuevos acordes y con la participación del público, que la ha entonado de principio a fin.

El poema "No volveré a ser joven", de Jaime Gil de Biedma, ha sido el elegido para poner el broche a una hora y cuarto de rock sin domesticar, como dice el artista en una de sus canciones ("Brillar y Brillar").

Todo ello desde un escenario tan natural como "único" que ha pedido a los cántabros cuidar para que las futuras generaciones puedan disfrutar de una experiencia "brutal" como la que el artista ha confesado vivir esta noche.

Ante una variedad de estalactitas que parece desafiar a la gravedad y, en lugar de precipitarse hacia el suelo a plomo, crecen hacia todos los lados, formando penachos y rosetones, Loquillo se ha ido como llegó: entre aplausos y peticiones de que no lo deje nunca.

A Loquillo le seguirá el gaitero Carlos Núñez, que mostrará su música celta en El Soplao el próximo viernes, 14 de septiembre, con un aforo máximo de 300 personas y con un precio de 15 euros.

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