CABEZA DE VACA (Previsión)

Juan Gil ubica "Naufragios" de Cabeza de Vaca "al borde del 'Lazarillo'"

Alfredo Valenzuela

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 10:22

Alfredo Valenzuela

Alvar Núñez Cabeza de Vaca inauguró la épica del "indio blanco" y es precedente de aventuras como "Un hombre llamado caballo" o "Bailando con lobos", pero la importancia de "Naufragios y Comentarios" está en que por su realismo se sitúa "al borde del Lazarillo", ha dicho a Efe el académico Juan Gil.

"Cabeza de Vaca no escribe especialmente bien, desde luego no es Cervantes, pero su narración se impone a su estilo, cuenta cosas pasmosas y el lector se ve arrastrado", ha señalado Gil con motivo de su edición crítica de "Naufragios y comentarios" para la colección de clásicos Biblioteca Castro.

Tras una desastrosa expedición a la Florida en 1527 -partieron cinco barcos y 600 hombres, de los que quedaron Cabeza de Vaca y cuatro más-, Álvar Núñez emprendió una caminata de nueve años de duración adentrándose en la pantanosa Florida y llegando hasta Veracruz, tras tocar la costa oeste y haber atravesado los actuales EEUU y, en sentido inverso, el norte de México.

El jerezano Cabeza de Vaca sobrevivió entre los indios haciendo conjuros y convirtiéndose en chamán, según su relato curaba ciegos y era capaz de extraer una flecha alojada junto al corazón y, ciertamente, las jaculatorias que pronunciaba durante sus curaciones se propagaron por todo el continente americano.

Buena parte de aquellos nueve años, Cabeza de Vaca y sus últimos cuatro acompañantes, caminaban desnudos, de modo que él mismo consigna que cambiaban los cueros dos veces al año, como las serpientes, pero lo verdaderamente sorprendente de su narración -ha señalado Juan Gil, en lo que la emparenta con el "Lazarillo"- es que "cuenta su cautiverio, que lo maltratan, que le dan de bofetadas y le tiran fango... Es extraño porque un hidalgo no cuenta eso".

"¿Qué hombre del siglo XVI cuenta, a su vuelta, que ha sido esclavo?" se ha preguntado Gil al explicar que Cabeza de Vaca "pertenecía a una familia importante, era hidalgo al servicio del Duque de Medina Sidonia, había luchado en Italia y en África, y es extraño que cuente sus desventuras" con tanto detalle.

Además fue un hombre "convencido de que tenía poderes, de que era una especie de santo, un chamán", ha señalado Juan Gil antes de ironizar con la condición de "novela negra" que también posee "Naufragios": "Sucede como en 'Diez negritos' que ves cómo van muriendo todos, uno tras otro..."

"Naufragios y Comentarios" también ha sido considerada obra inaugural de ese género que podría denominarse como crónica del desastre o incluso como épica del perdedor, casi como un antecedente remoto del antihéroe que, nada más y nada menos que en el siglo XX, se apoderaría de la literatura occidental.

Si "Naufragios" da cuenta de la aventura en Norteamérica, en "Comentarios" consignará Cabeza de Vaca su peripecia en Suramérica, en el Río de la Plata, donde fue destinado como gobernador a su regreso de la Florida y hacia donde partió desde Cádiz en 1540 con tres barcos.

"Comentarios", ha explicado Gil, es la contestación al proceso que se le abrió por su deficiente gobernación del Río de la Plata, donde mató a indios, se enfrentó a españoles y depuso a funcionarios reales.

Allí provocó una revuelta de blancos a quienes, en favor de los indios, trató de poner coto en su poligamia con las nativas, a su explotación de la mano de obra y a ciertos abusos comerciales.

La edición crítica de Biblioteca Castro de "Naufragios y comentarios" lleva una introducción de Juan Gil de doscientas páginas, que no carecen de ironía ni de la mejor literatura ni, como es costumbre en el veterano profesor, de alardes de erudición.

Igualmente incluye dos mapas con los periplos de Cabeza de Vaca, de Brasil a Río de la Plata sorteando las Cataras del Iguazú, el de "Comentarios", y atravesando los actuales EEUU de costa a costa para volver a cruzar en sentido inverso el norte de México, el de "Naugrafios".

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