FLAMENCO BIENAL

José Valencia demuestra en La Bienal que flamenco está en continua evolución

El cantaor José Valencia ha demostrado esta noche en La Bienal de Sevilla que el flamenco es un arte en evolución, donde instrumentos de todo tipo pueden acompañar la voz del cantaor sin perder la esencia con la que hace siglos se llenaban tablaos y corrales para escuchar seguiriyas, tangos o soleás.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 23:47

El cantaor José Valencia ha demostrado esta noche en La Bienal de Sevilla que el flamenco es un arte en evolución, donde instrumentos de todo tipo pueden acompañar la voz del cantaor sin perder la esencia con la que hace siglos se llenaban tablaos y corrales para escuchar seguiriyas, tangos o soleás.

José Valencia, un lebrijano que este año ha hecho doblete en La Bienal -puso voz al 'flashmob' de apertura dirigido por José Galán- ha estrenado en el impresionante marco del Alcálzar 'Bashavel', un espectáculo con el que quiere provocar un diálogo entre dos culturas y músicas diferentes que beben de la misma fuente.

Y lo ha hecho con el guitarrista Juan Requena, la percusión y batería de Paco González, el acordeón de Cuco Pérez, el violín de Nicolás "El Calabacín", el baile de Karime Amaya y el cuarteto de cuerda Millenium Arts Ensemble con Vladimir Dmitrienco (violín), Jill Renshaw (violín), Jerome Ireland (viola) y Nonna Natsvlishvili (violonchelo).

Una impresionante mezcla musical para el artista que más premios Giraldillo ha conseguido en la historia de la Bienal, con hasta cuatro galardones, concretamente al Artista Revelación, al Cante para el Baile, al Cante y al Momento Mágico.

Autores españoles, canadienses o yugoslavos han pasado por su voz, dando vida al nombre elegido para su obra, que en romanés significa reunión o encuentro.

Con todo, ha encontrado la conexión y parecidos musicales, expresivos e ideológicos de la música sin cultura fija, demostrando que es un ejemplo de la vigencia del modelo de transmisión de las casas cantaoras gitanas en el siglo XXI.

En su estirpe se encuentran nombres míticos, como el de Juanichi el Manijero, el tío Borrico o los Parrilla de Jerez, y hoy ha llegado a la gran cita sevillana igual que cuando tenía José 5 años y compartía escenario con gente de la talla de Camarón, Fernanda, Bernarda, Manuel de Paula, José Meneses o el Lebrijano.

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