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JOAN MARGARIT

Joan Magarit, un gran arquitecto eclipsado por su yo poético

Joan Margarit fue un destacado y premiado arquitecto, integrante del equipo que ganó el Concurso Internacional para el Anillo Olímpico de Barcelona y autor del proyecto y dirección de la estructura del templo gaudiniano de la Sagrada Familia, aunque su faceta constructiva se vio un tanto eclipsada por su enorme obra poética y su ascenso al olimpo literario.,Tras cursar los estudios de Arquitectura en Barcelona, Margarit fue profesor y catedrático de Cálculo de Estructur

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17 feb 2021

Joan Margarit fue un destacado y premiado arquitecto, integrante del equipo que ganó el Concurso Internacional para el Anillo Olímpico de Barcelona y autor del proyecto y dirección de la estructura del templo gaudiniano de la Sagrada Familia, aunque su faceta constructiva se vio un tanto eclipsada por su enorme obra poética y su ascenso al olimpo literario.

Tras cursar los estudios de Arquitectura en Barcelona, Margarit fue profesor y catedrático de Cálculo de Estructuras de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la capital catalana y en 2003 ingresó en la Real Academia de Ingeniería.

En el desarrollo de su carrera profesional y, en colaboración con su socio y amigo Carles Buxadé, proyectó numerosas obras, entre las que cabe mencionar la Cúpula del Pabellón Polideportivo Fernando Buesa, en Vitoria, el Estadio y Anillo Olímpico de Montjüic (en colaboración con F. Correa y A. Milá) o el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, en Terrassa.

También participó en el refuerzo del Monumento a Colón, en Barcelona, en el refuerzo y restauración del Edificio del Reloj de la Escuela Industrial de Barcelona, en la restauración de la Torre del Hospital de Sant Pau, en el Conjunto de la Villa Universitaria de la Universitat Autònoma de Barcelona o en el Instituto Municipal de Investigación Médica en el Hospital del Mar, en Barcelona.

Sus proyectos incluyen el Peaje de la Autopista de Sitges, el Estadio del Real Oviedo y el Parque Científico de la Universidad de Barcelona. Fue seleccionado asimismo, junto a los equipos de Ricardo Bofill, Santiago Calatrava y Norman Foster, para el concurso de la Torre de las Telecomunicaciones de Barcelona (abril 1988), que finalmente fue adjudicado al arquitecto británico.

Margarit recibió el Primer Premio en el concurso para la remodelación de la calle Caspe, en Barcelona (1970) y el Premio Nacional de Estructura Metálica por el Pabellón Fernando Buesa en Vitoria (1977) por el que obtuvo también el Premio Europeo de Estructura Metálica.

Ganó además el Premio del Fomento de las Artes Decorativas (FAD) 1990 por la remodelación del Estadio Olímpico de Montjüic, una Mención FAD por la rehabilitación del Edificio del Reloj (1990), fue Premio FAD por la colaboración en el Palacio Municipal de Deportes y Centro Deportivo Municipal de Pelota de Barcelona y Premio Nacional de Arquitectura Deportiva (2000).

Es además autor de numerosas publicaciones sobre arquitectura, entre ellas Introducción a una teoría del conocimiento de la Arquitectura y del Diseño, (1969); Método Margabux para el cálculo de estructuras porticadas ortogonales (1969), Cálculo matricial de estructuras de barras (1970) y Diseño y cálculo de estructuras en paraboloide hiperbólico (1970).

A estos títulos siguieron Las mallas espaciales en Arquitectura (1972), Cálculo de estructuras con pórticos y pantallas (1977) o Análisis, Design and Construction of Braced Domes (1984), volumen publicado por la Universidad de Surrey en colaboración con 24 especialistas de todo el mundo.

Pese a su íntima relación con las obras constructivas, Margarit confesó en algunas entrevistas que la arquitectura solo le llegaba a emocionar en contadas ocasiones, y una vez que lo consiguió, una gran cúpula metálica que construyó junto a Carles Buxadé en Vitoria, para el antiguo pabellón Fernando Buesa, y que eligió para la portada de su poemario Cálculo de estructuras, fue derribada en 2011 para construir otro pabellón mayor en su lugar.

Un año después, en su libro Se pierde la señal, Joan Margarit dedicaría este poema a la desaparecida cúpula, cuya estructura amaba y se encontraba entre sus obras favoritas.

Una estructura

Cuando era un hombre joven levanté la estructura de hierro de una cúpula./ Hace unos meses que la derribaron./ Vista desde el lugar en donde va acabándose,/ la vida es absurda./ Pero el sentido se lo da el perdón./ Cada vez pienso más en el perdón./ Vivo bajo su sombra./ Perdón por una cúpula de hierro./ Y perdón para aquellos que ahora la han demolido.

Y aun sin buscarlo explícitamente, la arquitectura ha estado muy presente en la obra poética de Margarit, bien por las numerosas referencias a ella que transmite a sus poemarios, bien porque muchos de sus poemas del siglo XX están escritos durante la construcción de grandes edificios a lo largo de prolongadas etapas, como en los casos del Estadio Olímpico de Montjuïc, la Villa Universitaria de la Universidad Autónoma, el Museo de la Ciencia de Terrassa, o los 30 años en el equipo que calculaba las estructuras de la Sagrada Familia. EFE.

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