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CONCIERTO BIRKIN

Jane Birkin resucita a Serge Gainsbourg en las Noches del Botánico

Pablo Gracia

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 02:12

Pablo Gracia

La voz eterna de Jane Birkin ha resucitado este miércoles el espíritu de Serge Gainsbourg, con quien la cantante compartió uno de los romances más icónicos de las últimas décadas, en un concierto que ha congregado a alrededor de 5.000 personas en el cuarto ciclo de las Noches del Botánico.

Birkin presentaba en Madrid "Birkin Gainsbourg, The Symphonic", un repertorio de 21 títulos que homenajea el legado de Gainsbourg, y para el que la británica ha contado con la compañía del pianista Nobu Nobuyoki Nakajima, autor de los arreglos musicales durante su gira, y la Orquesta Sinfónica de Mujeres de Madrid (OSMUM), invitada para la ocasión.

La británica se ha rendido esta noche a la nostalgia interpretando las canciones más célebres que le dedicó el cantautor francés.

Para abrir boca, María Isabel López Calzada ha dirigido a la orquesta OSMUM en el "Concierto de Aranjuez" del maestro Rodrigo, que en 2019 celebra triple aniversario tras 80 años desde su creación, las dos décadas desde la muerte de su autor y el medio siglo que ha pasado desde que el Apolo 11 llegara a la Luna (nave que llevaba en su interior una partitura del concierto).

Un aperitivo al que ha puesto la guinda la guitarra de Daniel Casares, que con una nueva vuelta de tuerca a una obra que se ha versionado en infinidad de ocasiones, ha dotado a la partitura de un toque flamenco.

"Teníamos preparado un bis, pero aunque no lo hayáis pedido lo vamos a tocar igual", ha bromeado Casares en un guiño a un público que, si bien se puso en pie varias veces para aplaudir al artista, no ocultaba que estaba esperando al plato fuerte de la noche.

Una audiencia entre la que se encontraba Geraldine Chaplin, que trabajó a las órdenes de la cantante en "Boxes" (2007), la película autobiográfica que dirigió la propia Birkin.

Birkin apareció en el escenario pasadas las diez y media de la noche. Ataviada con camisa blanca y chaqueta y pantalón negros, sin perder un ápice de esa elegancia que la convirtió en un referente de la moda durante décadas, el icono de la canción francesa arrancó su recital con "Ces petits riens".

Tras un tímido "buenas noches" en español después de interpretar "Lost Song", la que fuera musa de Gainsbourg consiguió que el público se pusiera en pie por primera vez con "Baby Alone in Babylone", apoyada por la solemnidad del cierre de la orquesta dirigida por López Calzada.

La orquesta ha robado por momentos protagonismo a Birkin y sus violines han aportado al carácter nostálgico del evento en temas como "Fuir le bonheur" o "Une chose entre autres", pero también a la épica con escalas graves que han encontrado su máximo exponente en "Les dessous chics".

Cuando en 2017 Birkin publicó "Birkin Gainsbourg, le symphonique", la británica llegó a calificar el álbum como "una comedia musical", pero si se preguntara al público de esta noche pocos asistentes ajustarían sus emociones a esa definición.

Birkin, que a sus 72 años todavía conserva esa fragilidad en la voz que sedujo a varias generaciones durante décadas, se ha valido de un repertorio que apela continuamente al amor, pero también al desamor, para mantener con el corazón en un puño a un auditorio que no ha sido capaz de lanzar el primer "bravo" hasta el ritmo irresistible de "La Gadoue".

Antes Birkin ya había echado mano de clásicos como "Amours des feintes", la última canción que escribió Gainsbourg para ella, o "Exercice en forme de Z", con un aroma a jazz potenciado por el gran trabajo de la orquesta.

La magia del entorno, el Real Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria, ha contribuido a una atmósfera que miraba al pasado en todo momento.

Tras "Amours des feintes", la cantante ha aprovechado para dedicar unas palabras en español "a esta gran noche en el Botánico, y también a Isabel y estas chicas guapísimas", en alusión a las componentes de la orquesta.

Birkin ha reservado lo mejor para el final y ahí es donde han entrado "Jane B", "L'anamour" y "La Javanaise", con un público ya menos tímido que, al filo de la medianoche, bajaba de las gradas para grabar a la artista cerca del escenario.

No ha llegado "Je t'aime... moi non plus", ese himno a la sensualidad que Birkin prometió no cantar nunca más en honor y respeto a Gainsbourg, aunque el público ha podido saciar en parte su deseo cuando la orquesta ha interpretado la melodía.

No ha llegado "Je t'aime", pero la ausencia de la mítica canción tampoco ha sido para tanto: el tributo a Gainsbourg ya había quedado certificado.

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