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FESTIVAL SAN SEBASTIÁN

"Hondalea. Abismo marino": contemplar y entender una escultura

El realizador vasco Asier Altuna recoge en "Hondalea: Abismo marino" el complejo proceso de construcción de la escultura de Cristina Iglesias en la isla de Santa Clara, en San Sebastián. Más allá del mero registro, el documental muestra el entorno natural extraordinario que empujó a la artista a crear su obra.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 19:22

El realizador vasco Asier Altuna recoge en "Hondalea: Abismo marino" el complejo proceso de construcción de la escultura de Cristina Iglesias en la isla de Santa Clara, en San Sebastián. Más allá del mero registro, el documental muestra el entorno natural extraordinario que empujó a la artista a crear su obra.

El filme se estrena este martes en el Festival de San Sebastián en la Gala del Cine Vasco.

Altuna cuenta una historia con "marca de la casa", la de dejarse llevar por la intuición, "que nunca falla", para captar las imágenes necesarias con las que confeccionar un producto hermoso. En este caso, la película es el resultado de dos proyectos distintos, ha explicado el realizador a Efe.

El primer paso lo dieron el consistorio donostiarra y quienes estaban detrás de la obra porque querían dejar constancia visual del proceso.

Después, llegó la propuesta de Iglesias para hacer el "guide tour" que suele filmar cuando concluye una pieza y que se materializó en un corto de catorce minutos que forma parte de la exposición sobre la escultura que aún puede visitarse en el Museo San Telmo, en San Sebastián.

Tras veinte meses de filmaciones para uno y otro fin, Altuna había reunido una importante cantidad de material, el suficiente para montar este documental, de 62 minutos, que lleva el mismo nombre que Iglesias ha dado a su intervención artística en la casa del faro de la pequeña isla situada en la bahía de la Concha, entre "El Peine del Viento", de Chillida, y la "Construcción Vacía", de Jorge Oteiza.

Durante los casi dos años que separan el inicio de las obras para acondicionar la casa del faro y la inauguración de "Hondalea" en junio pasado, los medios de comunicación fueron dando cuenta de los avances que se producían, un relato fragmentado que ahora se completa con el documental que firma Txintxua Films, la productora de Altuna.

El director explica que se establecieron tres puntos "claves" para tener una mirada amplia con la que registrar lo que iba a suceder en los meses siguientes: el estudio de la artista en Torrelodones (Madrid), la factoría Alfa Arte de Eibar y la isla de Santa Clara.

Con "suspense", sin mostrar la obra desde el inicio, el documental va contando cómo se desarrollaron y solventaron las dificultades que entrañaba dar forma a una obra de una gran complejidad técnica, que implicó vaciar el espacio para construir una gran vasija que había que cubrir con 54 piezas de bronce trasladadas una a una en helicóptero hasta la isla.

Como si un acantilado hubiese irrumpido en ese lugar, la escultura de la artista donostiarra acabó extendiéndose con su textura rocosa y horadada hasta ocupar por completo la planta del edificio, donde el agua fluye al ritmo de las mareas.

"Hondalea: Abismo marino" invita a contemplar y entender una escultura, a saber qué mueve a una artista a crear algo así. Una pregunta que también se hizo Altuna, quien antes de rodar estudió a fondo el proyecto que planteaba la escultora. Pero también a conocer algunas de sus intervenciones, como la de La Casa del Agua de Toledo, que Iglesias intervino en 2014 para su propuesta "Tres aguas".

"Me di cuenta de que ella valora mucho el tiempo de mirar, de espera, de lo que puede pasar. La intuición me decía que tenían que ser planos largos, que debían tener ese punto contemplativo", puntualiza el autor de "Amama" y "Bertsolari".

Ha contado para la fotografía con Javier Agirre Erauso, Txarli Argiñano, Mattin Saldias y Jon Iglesias, pero en un rodaje tan largo muchos días no estaban disponibles y Altuna acabó filmando la mayor parte de los planos. "Me abandonaban", bromea.

Además, tenía siempre la cámara a punto para captar lo que también estaba en marcha en la isla: "los cambios en la naturaleza, las estaciones, el viento, una tormenta". "Todo eso te hace estar vivo", destaca.

No todos los donostiarras han acogido de la misma manera este proyecto escultórico, hay quienes creen que ha costado demasiado -4,5 millones de euros en construcción y montaje, ya que la artista no ha cobrado nada- y otros no le ven sentido a la reproducción de algo que la naturaleza muestra a pocos metros.

"Creo profundamente en la capacidad del arte para crear mundos nuevos. Y hay que seguir apostando por eso, cueste lo que cueste. Entiendo que digan 'es que cuesta un montón de dinero', ya. Pero hay que poner en valor el arte, el cine. Si hay algo que nos puede salvar de esta complicada vida, es un poco de poesía y sentir cosas nuevas. Y también el mirarnos adentro y parar, y 'Hondalea' es una obra que te puede ayudar a parar", subraya.

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