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PREMIOS GOYA (Crónica)

Guiones resbaladizos como peces y absorbentes como esponjas en los Goya

Arantxa Echevarría, directora y guionista de "Carmen y Lola", ha escrito un guion "pez" que se le escurría de las manos; pero el de Javier Fesser, director y coguionista con David Marqués del "pelotazo" cinematográfico del año "Campeones", ha sido una "esponja" que parecía no acabar nunca de absorber ideas.,Y los dos, directores y guionistas, han coincidido en destacar la "suerte" que han tenido no solo por la generosidad de los protagonistas de sus pelíc

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:07

Alicia G.Arribas.

Arantxa Echevarría, directora y guionista de "Carmen y Lola", ha escrito un guion "pez" que se le escurría de las manos; pero el de Javier Fesser, director y coguionista con David Marqués del "pelotazo" cinematográfico del año "Campeones", ha sido una "esponja" que parecía no acabar nunca de absorber ideas.

Y los dos, directores y guionistas, han coincidido en destacar la "suerte" que han tenido no solo por la generosidad de los protagonistas de sus películas, sino por el gusto de ver volcadas en la pantalla tantas horas de trabajo. Eso, dicen ambos, vence la frustración de premios no ganados, o festivales que no te quisieron.

"No hay placer mayor que estar haciendo una cosa que ves que funciona; si lo consigues -dice Fesser-, eso te hace tan fuerte que la falta de éxito o de premios te da igual: para ti sí lo has tenido. Eso es lo auténtico, con lo que te quedas. Los premios son más anecdóticos de lo que parece".

Fesser y Echevarría formaban parte de una mesa redonda que tuvo lugar hoy en la Academia del Cine, promovida por el sindicato de guionistas Alma, con una decena de guionistas, algunos de ellos también directores de cine, todos ellos nominados a la 33 edición de los premios Goya por sus trabajos originales o adaptados.

Moderada por la guionista y presentadora Isabel Vázquez, la mesa desveló personalidades, egos y amores diferentes pero con muchas coincidencias en las sensaciones, modos de trabajar y carencias -sobre todo, de contratos "decentes", seguridad en el trabajo y pagos en sintonía con sus desvelos- y un común amor por la escritura.

Desde textos que se hicieron en meses ("Jefe", "El reino") a otros que llevaron años ("Carmen y Lola", "Campeones, "La noche de 12 años"), ninguno de ellos -aseguran- ha escrito conscientemente para ganar un premio o conseguir el éxito.

"En nuestro caso, creo que, si lo buscásemos, nos daríamos una leche; si buscásemos algo, no lo encontraríamos", afirma Isabel Peña, coautora de "El reino" con Rodrigo Sorogoyen, la cinta más nominada en los Goya con 13 categorías.

Peña y Sorogoyen trabajan juntos desde "Stockholm" (2013), y Borja Cobeaga y Diego San José desde "Pagafantas" (2009); ahora compiten por el guion adaptado de "Superlópez", una especie de Guadiana que les ha llevado a dejar y retomar el proyecto años.

"Campeones" es, sin embargo, la primera vez que David Marqués y Fesser han trabajado juntos; en su caso, dos individualidades que se han complementado y compenetrado con el resultado conocido.

Nacho López, guionista de "Jefe", dirigida por Sergio Barrejón, escribe sólo pero le corrige los textos su esposa Marta; a Sorogoyen le parece "más saludable y enriquecedor" escribir en pareja, aunque "admira a los solitarios", como Echevarría, a quien le da "superenvidia" ese apoyo: "Dos piensan mejor que una".

Aunque la vasca es la única que confiesa escribir sus cintas porque no le queda otra: "No pude contratar a un guionista, no tenía dinero. Yo quiero ser directora, pero me encantaría tener un guionista".

San José desvela un secreto, "No existe la manera de escribir un guion sin pasarlo mal o sin dudar", y advierte de que es raro el día que "no te sientes en algún momento una mierda".

"En un rodaje, la maquinaria siempre avanza, pero no hay un guion en el que no haya un día o muchos días que uno se sienta un tipo muy mediocre. Creo que hay que pasar por eso y que es la manera de escribir guiones, y el que no se sienta mediocre tiene un problema más grave", concluye el guionista de "8 apellidos vascos".

Álvaro Brechner lo corrobora. "Para mí fue un proceso bastante horripilante, era una losa, un Dorian Grey que te iba comiendo, una carga oscura que se te iba pegando. Sin embargo, en el rodaje todo era compartido, no era el proceso solitario que te pone a veces al borde de desistir", se explica el uruguayo.

"Uno vive en una montaña rusa emocional, y debes tratar de mantener el equilibrio y pensar que la mayor satisfacción es la de uno mismo. Esto no es 'Operación Triunfo' ni 'MasterChef'", sugiere Brechner.

Y Fesser abunda en la idea: "La experiencia no se acumula. Cuando te enfrentas a un guion, el vértigo es el mismo, y la sensación es de que no sabes. Y es verdad que no sabes muy bien si lo que haces es un trabajo, pero sí sé que, si lo haces con una seguridad aplastante, dudo que tenga ningún interés lo que estás escribiendo".

Los guionistas también hablan de "lo poco que se habla de pasta" en el gremio, aunque algunos, como Diego San José, saben que "ganar un premio te da fuerza de negociación". Para Echevarría, un premio sería la oportunidad de hacer "una segunda peli".

Y otro detalle común: todos saben qué es competir por un Goya y perder.

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