NOVELA NEGRA

"Golpes": El relato en doce asaltos de un policía en busca de su identidad

Madrid, 8 may (EFE).- Alfa estuvo 444 noches en prisión acusado de narcotráfico. En busca de su identidad, este policía, en libertad condicional, llegó un día a casa del escritor y también policía Pere Cervantes para contarle los golpes en el cuadrilátero de su vida, recogidos en doce asaltos.,"Golpes" (editada por Alrevés) es la cuarta novela negra del barcelonés y residente en Castellón Pere Cervantes después de "No nos dejan ser niños", "La mirada de Chapman" y "Tres minutos de color", y ha s

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 11:33

Alfa estuvo 444 noches en prisión acusado de narcotráfico. En busca de su identidad, este policía, en libertad condicional, llegó un día a casa del escritor y también policía Pere Cervantes para contarle los golpes en el cuadrilátero de su vida, recogidos en doce asaltos.

"Golpes" (editada por Alrevés) es la cuarta novela negra del barcelonés y residente en Castellón Pere Cervantes después de "No nos dejan ser niños", "La mirada de Chapman" y "Tres minutos de color", y ha sido galardonada con el premio "Letras del Mediterráneo 2018" en la modalidad de novela negra que concede la Diputación de Castellón.

Cervantes ha hablado con Efe de esta nueva obra, mezcla de ficción y realidad y basada en el relato que el protagonista, Alfa, le hizo cuando fue a verle a su casa. Entre cerveza y cerveza, el policía desgranó los 28 años de vida entregado a la lucha contra el narcotráfico, "dejándose la piel", y le contó cómo acabó entre rejas 444 noches.

No llegó a casa del escritor y compañero de profesión para decirle que era inocente, pero sí para explicarle cómo había perdido su identidad y para asegurarle que no todo el que comete un delito es un delincuente.

Porque para luchar contra el narcotráfico en España es necesario traspasar ciertos límites, como Alfa llegó a hacer al pagar con droga los servicios de sus "confidentes". Hasta que un mal día, Asuntos Internos le detuvo.

Y es que en la novela también se refleja las escasas disponibilidades económicas de la Policía para hacer "chivatazos", para contar con "confites", como se llama en el argot policial a los confidentes.

Según resalta Cervantes, Alfa seguía sintiéndose sobre todo un policía, pero su paso por la cárcel le ha dejado con un sueldo mísero y con la cabeza dándole vueltas a algo que le puede alejar de España y de su situación: dar un "palo" en una "guardería" de la droga.

Al escritor le sedujo el pasado del protagonista como boxeador y dibujó su novela como un combate existencial, vital; como una lucha por recuperar la identidad perdida.

Y con el símil del boxeo, Pere Cervantes ha dividido su novela en doce asaltos, el mismo número que tiene un combate. En los impares, el novelista relata, en primera persona, lo que Alfa quiere hacer en su nueva vida, y en los pares -también en primera persona- lo que hizo, lo que le llevó a la cárcel.

444 noches y dos entierros a los que no pudo acudir. Así le resumió Alfa a Cervantes su estancia en prisión, en una cárcel especial para funcionarios públicos como los policías, con unas características especiales -a veces para bien y otras para mal- que también se describen en la novela.

Como también se describe la relación del protagonista con las mujeres. Alfa no es un golfo, pero es incapaz de amarlas. Cada una es su diosa y, por eso, intenta que la relación funcione, pero no lo consigue.

Un tipo duro el protagonista que acaba confesando lo que, en suma, es el mensaje de la novela: lo importante que es tener a alguien en la esquina del cuadrilátero, a alguien que después de cada asalto te restañe las heridas. "Sin alguien en la esquina del ring, estás acabado", sentencia el escritor.

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