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FRANÇOIS OZON (Entrevista)

François Ozon: "La pasión es destructiva pero te hace sentir vivo"

Con el armazón de un 'thriller' y una banda sonora que traslada al espectador a los años 80 a ritmo de The Cure o Bananarama, François Ozon narra la historia del enamoramiento entre dos chicos en "Verano del 85", una película que llevaba años queriendo filmar y que ha dejado rastro, asegura a Efe, en toda su filmografía.,Ozon tenía 17 años en ese verano del 85, cuando leyó por primera vez el libro "Dance On My Grave" ("Bailar sobre mi tumba") de Aidan Chamb

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 12:05

Magdalena Tsanis

Con el armazón de un 'thriller' y una banda sonora que traslada al espectador a los años 80 a ritmo de The Cure o Bananarama, François Ozon narra la historia del enamoramiento entre dos chicos en "Verano del 85", una película que llevaba años queriendo filmar y que ha dejado rastro, asegura a Efe, en toda su filmografía.

Ozon tenía 17 años en ese verano del 85, cuando leyó por primera vez el libro "Dance On My Grave" ("Bailar sobre mi tumba") de Aidan Chambers en el que se ha inspirado y que le impactó por su manera de hablar del amor homosexual de forma universal, dulce y ligera, alejada de los clichés sombríos y dramáticos de la época.

La historia de Alexis (Félix Lefebvre) y David (Benjamin Voisin), que llega hoy viernes a los cines españoles tras su paso por el Festival de San Sebastián, está narrada desde el punto de vista del primero. En la mirada de Ozon aflora la contradicción entre la constatación adulta de la idealización de ese primer amor y el deseo de recuperar la juventud perdida.

"La pasión es destructiva pero te hace sentir vivo", señala a ese respecto el director de "En la casa" (2012). "Lo bonito de la historia es que Álex llega a comprender que su príncipe encantado no existe y el verdadero amor tiene que ver con entender eso".

PREGUNTA.- ¿Qué tenía el libro de Chambers para permanecer durante tantos años en sus pensamientos?

RESPUESTA.- Me impactó porque era un libro para los jóvenes que hablaba de la homosexualidad de forma universal, una historia bella de amor en una época en que las representaciones de la homosexualidad eran sombrías, ligadas a la culpa. En ese libro había algo ligero, dulce y muy universal, no importa si son dos chicos, dos chicas o chico y chica.

P.- ¿Y por qué lo retoma ahora?

R.- Me habría gustado hacerlo de joven pero las películas se hacen cuando se puede. En realidad tengo la impresión de haber filmado muchas escenas de ese libro en otras de mis películas. "En la casa" tiene la relación profesor-alumno; "Bajo la arena" el tema del duelo y la muerte; en "Frantz" hay también un cementerio y una tumba... Lo releí después de hacer "Gracias a Dios" (2018) -sobre la pederastia en la Iglesia-, tenía ganas de algo más estival y sexy y pensé que era el momento de contar esa historia con la distancia adecuada.

P.- Hay una mirada nostálgica a la adolescencia y a los años ochenta, ¿es deliberada?

R.- Creo que es la situación actual, con el covid, lo que hace que la película sea nostálgica, vemos ese mundo como un paraíso perdido, la época en la que podíamos bailar, no llevar mascarilla, abrazarnos. Por otro lado yo siento nostalgia de mi juventud, por eso la música apela a los recuerdos de los jóvenes de los 80.

P.- Hay nostalgia del primer amor pero también se constata la idealización que hay detrás de todo eso.

R.- Lo bonito de la historia es que Alex sueña con un príncipe encantado y se da cuenta de que no existe. El verdadero amor tiene que ver con comprender que el otro no es un ideal sino una realidad. Lo suyo es más bien una pasión amorosa: siente celos, quiere estar con él todo el rato e incluso cuando está con él no es suficiente. Eso no es amor, es pasión y la pasión es destructiva y puede llevar a la muerte.

P.- Es algo contradictorio ¿no cree?

R.- La pasión es destructiva pero te hace sentir vivo, nos gusta sufrir, hay mucho masoquista del amor (ríe).

P.- El personaje de David es trágico, ¿pensó en llevar más lejos la tragedia?

R.- He hecho esta película para los adolescentes y quería que hubiera esperanza al final, porque cuando tienes esa edad, un día es el más bonito de tu vida y al siguiente te quieres morir, las emociones son muy extremas. Quería que Alex pasara por la felicidad y la infelicidad y que al final encontrara su camino.

P.- ¿Qué películas ha tenido como referencia?

R.- Películas americanas que vi de adolescente como "Mi Idaho privado", "Stand by me" o más antiguas como "Rebelde sin causa" de James Dean.

P.- El libro se publicó en 1981 y usted ubica la trama en 1985, ¿por qué?

R.- Es cuando leí el libro, la película combina escenas del libro con mis recuerdos personales de la época.

P.- De The Cure a Bananarama o Rod Stewart, la música está muy presente en la película, las canciones que escuchamos en la adolescencia ¿nos acompañan toda la vida?

R.- La música es como la magdalena de Proust, te trae recuerdos, te emociona. Para mi era importante The Cure y la canción "In between days" -con la que abre la película- porque es parte de mi adolescencia, bailé mucho con esa música a los 16 o 17 años.

P.- ¿Van a aguantar las salas de cine la crisis del covid? ¿Cree que la retirada de los 'blockbusters' del calendario de estrenos puede beneficiar al cine de autor?

R.- En el sistema francés todas las películas son importantes, con la recaudación de las americanas se financia en parte el cine francés, así que nos perjudica, perdemos muchas entradas y dinero.

Mi película salió el 14 julio, justo al finalizar el confinamiento, y tuve muchas propuestas, de Netflix, de Amazon, todo el mundo quería comprar el filme, pero para mi era importante que se viera en salas. Además, filmé en 16 mm.

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