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Eloy Tizón: "Los libros que leemos son nuestra biografía"

Eloy Tizón recopila treinta años de su memoria lectora en "Herido leve", un ensayo con el que se ha propuesto "compartir su amor por la literatura" y mostrarse también como lector: "Los libros que leemos son nuestra biografía", dice en una entrevista con Efe.,Tizón (Madrid, 1964) recoge en 640 páginas las obras que más ha disfrutado en su vida, gracias a un "hallazgo casual" en una carpeta de su disco duro, que ha conseguido transformar en una recopilación por la que desfi

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:30

Eloy Tizón recopila treinta años de su memoria lectora en "Herido leve", un ensayo con el que se ha propuesto "compartir su amor por la literatura" y mostrarse también como lector: "Los libros que leemos son nuestra biografía", dice en una entrevista con Efe.

Tizón (Madrid, 1964) recoge en 640 páginas las obras que más ha disfrutado en su vida, gracias a un "hallazgo casual" en una carpeta de su disco duro, que ha conseguido transformar en una recopilación por la que desfilan narradores clásicos y posmodernos, consagrados y malditos y mitos y curiosidades.

Como lector, dice, le define "el entusiasmo" y no comprende a quienes se autoimponen la obligación de acabar un libro porque "la literatura es placer".

Sin embargo, como escritor le define "la fe casi absoluta" hacia la palabra, en la que en este momento histórico "no se puede confiar ciegamente".

Su "obligación moral", afirma, es resaltar "la dignidad" del lenguaje, que compara con "un instrumento musical que ofrece infinitas posibilidades".

Gracias a su dedicación al cuento, la novela y el ensayo, Tizón conoce las dificultades que supone atreverse con distintos géneros, pero siempre busca "un tono cordial, como recomendaba Ortega y Gasset" y en este volumen en concreto, "un tono cómplice, con el que contagiar el amor por la literatura".

"Herido leve", que juega con el sustantivo "letraherido", puede funcionar como una "biblioteca portátil", ya que está organizado en ocho "constelaciones temáticas", de forma que el lector puede consultar los distintos apartados con numerosas referencias a autores tanto españoles como extranjeros.

Su tarea de selección se ha basado en el rechazo de relatos más "circunstanciales" que podían ser interesantes en aquel momento pero no ahora, y la captura de aquellos a los que se podía "acercar como escritor" y "actualizarlos".

"Este viaje a través de mi biblioteca me ha dado que pensar sobre cómo evoluciona el gusto social, y me ha sorprendido cómo autores que parecían intocables, han desaparecido una generación después. Ojalá este libro sirva para reintroducir ciertos libros en el canon actual".

Entre las "arrinconadas" cita dos de los años 90, "La casa Pushkin" de Andrei Bitov, y "El Puerto de Toledo" de Ana María Ortese.

El proceso de compilación no solo ha significado una selección de los relatos, dice, sino también de los libros que han funcionado para el autor madrileño como "bombonas de oxígeno".

"Al final son una docena de libros los que te abrazan y acompañan a lo largo de tu vida", ha asegurado.

En el libro, describe la cultura como "la capacidad para relacionar conceptos" y no como "acumulación enciclopédica": "La cultura es un placer lento, es necesaria la lectura y relectura, todo eso lleva tiempo, vivimos en una época muy impaciente y poco proclive a la literatura en ese aspecto".

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