ANDRÉ BRETON (Previsión)

Cuando la magia se hizo arte, según André Breton

André Breton, padre del surrealismo, trazó una historia del arte universal de manera subjetiva y sin ninguna pretensión académica en "El Arte Mágico", un peculiar recorrido artístico por los grandes creadores de la historia que ahora se publica en español en traducción de Mauro Armiño.,La editorial Atalanta, que dirige Jacobo Siruela, ha hecho de esta primera edición en español, que ha contado con la colaboración de la hija de Breton Aube-Elléouët, una

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:53

Alfredo Valenzuela

André Breton, padre del surrealismo, trazó una historia del arte universal de manera subjetiva y sin ninguna pretensión académica en "El Arte Mágico", un peculiar recorrido artístico por los grandes creadores de la historia que ahora se publica en español en traducción de Mauro Armiño.

La editorial Atalanta, que dirige Jacobo Siruela, ha hecho de esta primera edición en español, que ha contado con la colaboración de la hija de Breton Aube-Elléouët, una de sus principales apuestas para este curso, ya que se trata de un volumen en folio de casi medio millar de páginas con cientos de reproducciones de las obras de arte que el artista seleccionó para la edición de 1957.

De aquella edición se imprimieron 3.500 ejemplares que fueron reservados para los suscriptores del Club Française du Livre, por lo que la obra pronto se convirtió en objeto de culto no sólo para bibliófilos sino también para amantes del arte, seguidores del surrealismo, estudiosos de la magia y otros curiosos.

Los editores de esta nueva edición de "El arte mágico" advierten en su nota de presentación que "para Breton, la magia, el arte y la poesía, en su dimensión auténtica, son sinónimos y tienen la energía 'simpática' de cambiar la realidad", lo que supone la cuestión capital de la obra, además de una de las bases del movimiento surrealista, de ahí que el título del libro sea el mismo de su primera parte, considerado un "texto medular" de Breton.

Tras esa primera parte, que en la primera edición de 1957 se presentó como "prólogo", Breton aborda el arte "como vehículo de la magia" o el arte en la prehistoria, desde el misterio de los megalitos a los orígenes de la arquitectura y las culturas remotas de América, Australia y la Polinesia, el chamanismo y los "orígenes mágicos del arte".

Breton analiza posteriormente "la dialéctica de la magia" en la antigüedad, desde Egipto a Mesopotamia, Creta, Roma y los celtas, para pasar a "la magia encubierta" de la Edad Media y a "la crisis de la magia" en los tiempos modernos y concluir con el surrealismo como "la magia recobrada".

Esta edición se cierra con la encuesta que André Breton efectuó entre los principales intelectuales del momento acerca de la relación entre la magia y el arte, lo que añade al volumen interés histórico y filosófico, ya que se trata de respuestas de personalidades como Martin Heidegger, Octavio Paz, René Magritte, Georges Bataille, Claude Lévi-Strauss, Julien Gracq, Benjamin Péret, Juan Eduardo Cirlot, Leonora Carrington o Maurice Blanchot.

Estas respuestas, que se extienden a lo largo de 140 páginas, suponen reflexiones críticas y filosóficas sobre el valor y la significación de lo mágico en el periodo contemporáneo y cuentan con el atractivo añadido de que Breton las clasificó según su carácter, desde las "negativas categóricas" a las racionalistas y según la especialidad de sus encuestados, etnólogos o psicólogos, entre otros.

Estas respuestas escritas se debieron a las cinco preguntas razonadas que Breton planteó sobre el asunto -ocupan tres páginas completas en esta edición-, acompañadas de once figuras, entre ellas un dibujo egipcio antiguo o un naipe del tarot y una pintura de Kandinski o "El Grito" de Munch.

La primera edición de "El arte mágico", destinada exclusivamente a los suscriptores del elitista Club Française du Livre, nunca llegó a las librerías y los intentos de Breton por hacer otra edición no prosperaron por cuestión de derechos, como tampoco prosperaron cuando tras la muerte del autor lo intentaron otros editores.

No fue hasta 1984 cuando su viuda, Elisa Breton, logró desbloquear los derechos de la obra para que una nueva edición saliera en 1991 en Francia e Italia, que es la que sigue esta primera en español, que añade además una bibliografía y un índice onomástico.

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