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ARTE EGIPCIO (Previsión)

Un centenar de piezas faraónicas evocan la historia de sus coleccionistas

Un total de 105 piezas faraónicas del Museo Egipcio de Barcelona revelan en la exposición "Pasión por el Egipto faraónico" la historia que se esconde detrás de sus anteriores coleccionistas, fueran públicos o privados.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:05

Un total de 105 piezas faraónicas del Museo Egipcio de Barcelona revelan en la exposición "Pasión por el Egipto faraónico" la historia que se esconde detrás de sus anteriores coleccionistas, fueran públicos o privados.

La exposición, que rinde homenaje al 25 aniversario de la Fundación Arqueológica Clos, se abre con una estatua de personaje noble de la Dinastía VI (2323-2150 aC), "una de las primeras obras de la colección Jordi Clos, que fue regalo de mi suegro, Joaquim Casellas, y que anteriormente perteneció al pintor y coleccionista Sebastià Sunyer y posteriormente a la Fundación García-Fossas", ha explicado el propio Clos.

Detrás de cada pieza hay una historia, y no necesariamente de su origen, sino que en muchas ocasiones esas obras egipcias han pasado por diferentes vicisitudes, a través de una cincuentena de coleccionistas privados, varios museos y algunos de los anticuarios y casas de subastas con más prestigio y tradición, ha señalado el comisario y arqueólogo, Luis Manuel Gonzálvez.

Personajes desconocidos para el público en general junto a otros más mediáticos como Rodolfo Valentino, Terenci Moix, Lord Carnarvon o la familia de Winston Churchill estuvieron vinculados de una u otra manera con las piezas expuestas.

Algunas de esas obras egipcias provienen de instituciones egiptológicas tan emblemáticas como el Pitt Rivers Museum de la Universidad de Oxford o el Museum of Fine Arts de Boston, así como de excéntricos personajes de principios del siglo XIX.

Clos ha destacado la importancia de uno de los conjuntos adquiridos a una institución como el Museo Toledo de Ohio, catorce piezas, entre ellas la parte superior de la cubierta del ataúd de un hombre en piedra calcárea pintada (664-525 aC), que había pertenecido al matrimonio fundador del museo norteamericano Edward y Florence Libbey y que se pusieron a la venta en 1992 para recaudar fondos destinados a ampliar su colección de pintura moderna.

Otro caso singular es el conjunto de piezas provenientes de la colección del nefrólogo Emilio Rotellar, primer médico que hizo una diálisis en España y que había reunido una colección en los años 50 en anticuarios de Nueva York y Londres, y que tras su muerte sus herederos la vendieron al museo barcelonés.

En este grupo de obras destacan el anillo de un personaje llamado Sa-Neith, un fragmento de relieve parietal con un visir escribiendo en la pared de su tumba o un estela del faraón romano Diocleciano.

En la exposición se puede contemplar una estatuilla de la diosa escorpión Selquet (715-332 aC), que formó parte de la colección privada de Lord Carnarvon y que podría, según el comisario, haber llegado a sus manos gracias a su socio y amigo, el egiptólogo Howard Carter.

"Piezas menores como ésta se quedaron en su castillo de Highclere (Inglaterra) tras su muerte y las grandes obras se vendieron al Metropolitan de Nueva York", ha apuntado Gonzálvez.

Jordi Clos ha puesto especial atención en un amuleto de un enano patec panteo, divinidad asociada a los artesanos, especialmente los ceramistas y los joyeros, que perteneció a Natacha Rambova, que procedía de una familia adinerada de Salt Lake City que se educó en una prestigiosa escuela inglesa, se incorporó en 1914 al Ballet Imperial Ruso, realizó diseños de vestuario para diversas películas de Cecil B. de Mille y fue segunda esposa de Rodolfo Valentino.

Su dedicación a los estudios teosóficos y al antiguo Egipto le llevaron incluso a publicar estudios.

En 2002, un pectoral que había pertenecido a Rambova fue solicitado por el escritor y amante del antiguo Egipto Terenci Moix para su caracterización como faraón en la promoción de la que acabaría siendo su última novela, "El arpista ciego".

En sus 25 años de historia, la Fundación Arqueológica Clos, ha informado su presidente y fundador, ha adquirido un total de 800 piezas, ha reunido una biblioteca con 10.000 referencias, financiado 17 misiones arqueológicas a Egipto y Sudán, y ha organizado 20 exposiciones temporales en su sede de Barcelona y otras 85 itinerantes por España y el extranjero.

Todas las actividades de la fundación han recibido cerca de seis millones de visitantes en esos 25 años. EFE.

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