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CATALUNYA.-Mendoza homenajea las novelas de espías y cierra la trilogía Batalla con 'Transbordo en Moscú'

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:01

"Me parecía importante dejar constancia de los momentos que he vivido", asegura

El escritor barcelonés Eduardo Mendoza cierra la trilogía protagonizada por el periodista Rufo Batalla con 'Transbordo en Moscú', publicada por Seix Barral, en un homenaje a las novelas de espías cuya trama atraviesa los grandes cambios políticos y sociales de las últimas décadas del siglo XX en Europa.

"Como la situación internacional hace posible cualquier cosa extraña, entra en un terreno mucho más oscuro y mucho más práctico", ha explicado este viernes en rueda de prensa.

Ha asegurado que es un lector ávido de novela de espionaje, un género del que considera que hay una producción escasa, porque la época de los espías fue corta y porque "hay pocos grandes escritores" de dicho género.

La narración, pues, atestigua la entrada de España a la Unión Europea, la caída del muro de Berlín o los Juegos Olímpicos de Barcelona, y sigue las evoluciones de Batalla por ciudades como París, Nueva York o Varsovia, a caballo entre su faceta pública como marido ejemplar insertado en la clase empresarial barcelonesa y sus pesquisas privadas.

Mendoza ha reconocido que esta última entrega de la trilogía es la más autobiográfica, dado que el protagonista --que tiene bastante que ver con él, ha dicho-- ha llegado a la madurez en la misma época que el propio Mendoza: "Me parecía importante dejar constancia de los momentos que yo he vivido", ha dicho.

Ha añadido que también ha tenido una relación personal con las ciudades por las que transcurre la novela, además de los hechos históricos que describe: "Son momentos que he disfrutado mucho rememorando, como contándoselo a mis nietos".

Mendoza ha justificado su decisión de abandonar la narración justo al cierre del milenio: "Dejemos que el siglo XXI lo cuenten los que nacieron a partir de una fecha, por ejemplo 1999, y los que hemos vivido de otra manera el siglo, porque hemos sido testigos presenciales, quedémonos en el 31 de diciembre de 1999".

Además, preguntado por cómo ve la situación política, ha bromeado que ha acabado la trilogía justo entonces "para no tener que entrar en temas de actualidad".

AÑOS DE IDEOLOGÍAS

El autor ha confesado que coincide con su protagonista en que entiende mejor las ideologías que a las personas, y la novela, en este sentido, describe un momento en el que se empiezan a abandonar las grandes corrientes políticas, con la caída de la Unión Soviética.

Si la palabra fascista ya era considerada un insulto cuando creció Mendoza, su generación "creció a la sombra de la promesa del comunismo como solución a las injusticias sociales", pero todo eso se derrumbó, ha dicho.

"Ahora comunista es un insulto parecido al del fascismo, y contrapuesto a libertad", ha bromeado, afirmando que en el siglo XX ya nadie cree que una ideología vaya a solucionar ningún problema y las personas se han vuelto pragmáticas.

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