RODRIGO CORTÉS (Entrevista)

"Blackwood", de Rodrigo Cortés, pasa de "'Los cinco' al rosario de la aurora"

Alicia G.Arribas.,Madrid, 2 ago (EFE).- El director de "Buried" y "Luces rojas", Rodrigo Cortés, se mete de lleno en el cine de terror en su nueva película, "Blackwood", una historia adaptada de una novela clásica para adolescentes que "empieza como un libro de 'Los Cinco' y acaba como el rosario de la aurora".,La descripción es del propio director quien, en una entrevista con Efe, explica que el cuento original de Lois Duncan -autora también de "Sé lo que hicisteis el último verano"- "era una h

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 14:28

Alicia G.Arribas.

El director de "Buried" y "Luces rojas", Rodrigo Cortés, se mete de lleno en el cine de terror en su nueva película, "Blackwood", una historia adaptada de una novela clásica para adolescentes que "empieza como un libro de 'Los Cinco' y acaba como el rosario de la aurora".

La descripción es del propio director quien, en una entrevista con Efe, explica que el cuento original de Lois Duncan -autora también de "Sé lo que hicisteis el último verano"- "era una historia de fantasmas para que las jovencitas estadounidenses vivieran sus primeros terrores".

"Es verdad que se adscribe a claves genéricas, pero al final las acaba pervirtiendo; de alguna manera -apunta- hay una película que emerge de la primera y que empieza a infectarla y a devorarla".

Protesta el director de "Concursante" (2007) del concepto de "cine de encargo" que "alegremente", dice, circula a modo de explicación sobre películas que, como esta, parten de un proyecto de un estudio interesado en dar "la mirada personal" de un director.

Así, Cortés explica que recibió "un borrador muy seminal que no estaba cerrado" de una novela de los años 70 que "hoy casi parece infantil y que leyó a los diez años Stephanie Meyer", la productora y conocida creadora de la saga Crepúsculo, a la que "se le quedó grabada en el subconsciente".

"Cuarenta años después, Meyer entendió que necesitaba un director que lo llevase a un terreno completamente distinto", añade.

Y el espacio en el que se movió el autor de "Buried" (2010) fue el terror.

Se contrató a Chris Sparlin, el guionista de aquella cinta en la que el actor Ryan Reynolds permanecía 90 minutos dentro de un ataúd, y se impusieron algunas normas, como "aportar la mayor elegancia posible a la narración, precisamente para no tratar a ningún potencial espectador adolescente con condescendencia".

"No está dirigida a él, pero no le protege, le habla de tú a tú y se permite ser despiadada con él".

Habla de Polansky, de Peter Weir y de Nicholas Roeg para explicar su debilidad por "expresar, no solo a través del texto, sino de la luz, del sonido y de la música un mundo que debía definir una experiencia sensorial".

Esa misma elevación intelectual la propone Cortés en "Blackwood" a través de la historia de estas cinco chicas que no se conocen entre sí y que acaban conviviendo en un estricto internado como única salida a sus conflictivas vidas.

La directora del centro, Madame Duret (Uma Thurman) está decidida a sacar de ellas la vena artística que intuye esconden en su interior y salvarlas gracias a su completa dedicación al arte.

"Por primera vez en su vida, estas chicas están haciendo algo valioso. Y su reacción no es la rebeldía, sino que se entregan a los fenómenos que se producen en la película de forma sacrificial".

En 2012 rodó "Luces rojas" con Robert de Niro, Cillian Murphy, Elisabeth Olsen y Sigourney Weaver. Ahora es Uma Thurman la "musa" terrorífica que ilumina "Blackwood". Con velas, eso sí.

"Trabajar con grandísimos actores es más fácil, son mejores, aportan más verdad y más organicidad a la escena. Uma es capaz de modelar las palabras hasta modelar pureza con ellas, y de llegar a sitios muy distintos a partir de ajustes mínimos. Además -dice muy en serio-, tiene el carácter de un taxista neoyorquino. Es muy franca y resulta muy fácil trabajar con ella".

Sobre su personaje explica que "no es la villana típica sino que comprendemos las motivaciones de sus actos, ella no se levanta cada día para hacer el mal, sino que tiene objetivos teóricamente deseables y con un reverso positivo".

"Pero ningún gran logro que no se sostenga en el esfuerzo y en el sacrificio queda sin precio", advierte Cortés: "Todo tiene que pagarse y a veces el precio es uno mismo".

Concede que le ha salido una cinta de género, que podrá verse desde mañana en las salas españolas, sobre todo, dice, "porque el género tiene una capacidad poderosísima, por encima del cine social, de comentar la realidad y puede convertir conflictos internos en amenazas externas".

Una curiosidad: ni existe la mansión ni sus interiores, que fueron diseñados en platós en Tarrasa. "Se construyó todo, desde el vestíbulo de dos plantas o la sala de baile con la gran cúpula hasta el último dosel de la cama o pomo de puerta", apunta, orgulloso.

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