VIÑETAS ATLÁNTICO (Entrevista)

Belén Ortega: "Dibujar tebeos es muy jodido, y hay que decirlo"

"Últimamente, siempre que hablo de mi trabajo digo que dibujar tebeos es muy jodido", así comienza la dibujante Belén Ortega, la autora de 'Himawari', 'El Pájaro Indiano' y la trilogía de 'Millienium', el texto de presentación que le encargaron para el catálogo de autores de Viñetas desde el Atlántico, el Salón del Cómic que se celebra en A Coruña.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 18:15

"Últimamente, siempre que hablo de mi trabajo digo que dibujar tebeos es muy jodido", así comienza la dibujante Belén Ortega, la autora de 'Himawari', 'El Pájaro Indiano' y la trilogía de 'Millienium', el texto de presentación que le encargaron para el catálogo de autores de Viñetas desde el Atlántico, el Salón del Cómic que se celebra en A Coruña.

En la entrevista que ha mantenido con Efe lo repite. "Es que hay que decirlo, es duro pero al fin y al cabo es que la perspectiva que te da la vida es que estás haciendo lo que te gusta".

Belén Ortega, cuya obra se expone estos días dentro del Salón Internacional del Cómic Viñetas desde el Atlántico, tiene 32 años y asegura que "lleva 31 años y medio dibujando" y que para ella fue una manera de expresar todo lo que pasaba en su mundo interior.

A los once años a la pasión que sentía por el dibujo se unió una nueva, la cultura japonesa; en esto cree que tuvo mucho que ver que fue cuando comenzaba el anime en la televisión.

"Me identifiqué con la expresividad del manga, con su manera de narrar y ese fue el inicio, el sentirme identificada con un lenguaje", cuenta.

Aunque Belén fue una niña extrovertida, la llegada de la adolescencia "me convirtió en un universo para dentro" en el que el dibujo fue su nexo con el exterior.

Por eso eligió estudiar Bellas Artes a pesar de que reconoce que una vez que accedió a la facultad "me topé con la realidad" y explica que "Bellas Artes es una institución y mucha gente acaba decepcionada".

De hecho el primer año estuvo a punto de abandonar sus estudios porque "no era en absoluto lo que yo quería para mí..., pero bueno seguí"; así con ese tesón, Belén se convirtió en una especialista en perseguir sueños hasta alcanzarlos.

A los 22 años publicó su primer trabajo y fue entonces cuando se dio cuenta de que el mundo del cómic era "muy duro, muy duro, un sacrificio muy grande y económicamente era imposible" pero aún así esta granadina decidió apostar por lo que su instinto le decía.

"Creo que tienes que tener un poco de instinto a la hora de enfrentarte a la vida, cada persona tiene algo que se le da bien, hay que saber escucharse a uno mismo y averiguar por donde debes de seguir"; y eso fue precisamente lo que a ella le pasó, darse cuenta de que tenía que seguir dibujando.

Así, del instinto nació Pájaro Indiano, su segunda obra propia después de Himawari en 2013, un trabajo que, confiesa, surgió como un acto de rebeldía, "porque fue una obra que hice para un concurso que no salió".

Su primera obra 'Himawari', la terminó después de vivir en Japón, y se trata de un trabajo en el que volcó toda "la pasión loca" que siente por ese país y por su cultura.

Ahora Belén acaba de terminar la trilogía, un trabajo que asegura que le ha aportado mucho y con el que ha conseguido sentirse muy cómoda trabajando con un guión de otro; eso sí, honesta y autocrítica como es afirma que el primer año fue un "desastre".

En este sentido, Belén Ortega admite que se siente muy identificada con el mercado francés "con su forma de hacer tebeos, cómo los piensan, cómo los crean"; y aunque ahora mismo también tiene ofertas para trabajar en Estados Unidos reconoce que "se me queda como superficial, yo busco algo más".

Además de honesta, la autora es sincera por eso no le duelen prendas a la hora de contar de que aunque ahora lo que le demandan en Francia es obra propia "yo me siento un poco vacía, en el sentido de que no tengo ninguna inquietud personal que me mueva a hacer otra obra".

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