Boletín

Así es el Balconsito, el festival de música más pequeño del mundo

Tiene lugar en un balcón de 1,71 metros cuadrados de una vivienda de Pamplona

Así es el Balconsito, el festival de música más pequeño del mundo

 

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12 ago 2019

No congrega a decenas de miles de personas, no cuenta con efectos de pirotecnia o juegos de luces deslumbrantes, no es conocido internacionalmente, pero sí tiene una característica que lo hace único: es el festival de música más pequeño del mundo, ya que tiene lugar en un balcón de 1,71 metros cuadrados de una vivienda de Pamplona. "Balconsito Summer Festival" (BSF), que este año cumple su segunda edición, es la apuesta personal de un pamplonés, Mikel G. Otamendi, que ha decidido convertir el balcón de su casa en un escenario en el que sólo caben dos o tres músicos y un par de espectadores. Sin embargo, este festival en miniatura, que se celebrará el 12 y 13 de agosto en un balcón del barrio pamplonés de San Juan, no tiene nada que envidiar a sus hermanos mayores, ya que cuenta con su propio merchandising, control de accesos, pases de prensa, camerinos, catering, zona de tatuajes y barra de cócteles.

El patrocinio de una conocida marca de ron y de una empresa local de catering hacen posible tal despliegue de medios, incluida la contratación de los grupos participantes en esta edición: Xabi Bandini, Baobabs Will Destroy Your Planet, Quebec, Maren, Hey! Bastian y Con X The Banjo. En su primera edición, los grupos que actuaron en el festival tocaron en acústico, pero este año se ha dado un paso más y los músicos, dos o tres como máximo por limitaciones obvias de espacio, dispondrán ya de microfonía profesional.

Cada concierto, de unos 25 minutos de duración, se compone de cuatro o cinco canciones que dos personas afortunadas pueden seguir en primerísima línea. Para acceder a una de las dos entradas dobles de "Balconsito" ha sido necesario hacerse con una de las pulseras del festival en los dos bares de Pamplona que las distribuyen. No se cobra por ellas, aunque se acepta la voluntad. Posteriormente, ha tenido lugar el sorteo entre los poseedores de las pulseras para conocer a los dos privilegiados que podrán asistir al festival como auténticos VIP.

Pero el BSF no se limita a ese pequeño espacio en el que tienen lugar las actuaciones. La clave del evento está en su retransmisión en directo y de manera gratuita en Youtube con varias cámaras de alta definición y una sorprendente realización en un entorno íntimo y mágico al atardecer en Pamplona.

El año pasado, fueron más de 7.000 personas las que siguieron en directo en internet las actuaciones de este festival, que es "una oportunidad única de disfrutar de la vida, sin excusas y sin condiciones", ha comentado Otamendi a Efe. Otra de las novedades de esta segunda edición del festival es que cualquier persona podrá subir a las redes sociales fotos del "Balconsito" desde el lugar en el que se encuentren y las más originales, simpáticas o llamativas serán recompensadas con un lote de merchandising del BSF.

Otamendi ha explicado que este peculiar festival, que nació por una "reflexión personal", quiere ser un "alegato al disfrute de las cosas pequeñas de la vida" en un mundo caracterizado por la gran dimensión de los eventos que se organizan. "Somos muy exigentes con nuestra felicidad, y eso acaba en frustración", ha afirmado Otamendi. Se trata, en definitiva, "del festival más grande, en el espacio más pequeño, porque la felicidad cuesta muy poco".