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LITERATURA HÚNGARA

András Forgách novela sobre su madre, una espía del régimen comunista húngaro

El escritor húngaro András Forgách novela en "El expediente de mi madre" sobre el descubrimiento de que su madre había sido una espía del régimen comunista.,Treinta años después de la desaparición del régimen comunista en Hungría, el autor, un reputado escritor, traductor y artista visual recibió una llamada que le informaba de la aparición en un archivo de unos documentos que podían interesarle.,En aquellos documentos, Forgách descubrió un sorprendente secreto que sacud

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 14:49

El escritor húngaro András Forgách novela en "El expediente de mi madre" sobre el descubrimiento de que su madre había sido una espía del régimen comunista.

Treinta años después de la desaparición del régimen comunista en Hungría, el autor, un reputado escritor, traductor y artista visual recibió una llamada que le informaba de la aparición en un archivo de unos documentos que podían interesarle.

En aquellos documentos, Forgách descubrió un sorprendente secreto que sacudió su pasado y el de su familia: Su adorada madre, Bruria, espió de forma continuada para la dictadura de János Kádár, y pasó información comprometedora sobre amigos, vecinos, familiares y hasta sobre sus propios hijos.

András Forgách emprendió entonces una indagación a la que dio forma de "una novela de la realidad", en la que, según ha explicado este viernes en conferencia de prensa, explora la complicada relación de la madre con su marido, que también fue agente secreto del régimen antes de desarrollar problemas mentales.

Forgách trata de "comprender los motivos" por los que tomó la decisión de convertirse en espía de su entorno más próximo y rebusca en "su fe en el comunismo, su férreo patriotismo y su antisionismo militante pese a ser judía nacida en Jerusalén".

En "El diario de mi madre" (Anagrama en castellano y Angle en catalán) aflora un doble rostro de la figura materna: "la madre cariñosa y la mujer entusiasta".

Asegura Forgách que "ha sido difícil escribir sobre esta historia personal" y reconoce que "hay autoridades que se han dedicado a destruir documentos, y, por tanto, lo que queda no es muy fiable".

Confiesa que "tenía reservas, casi miedo, ante lo que la familia podía decir del libro", pero piensa que escribirlo era "lo único que podía hacer, lo necesitaba y era un gesto de responsabilidad".

A pesar de que "informador es una palabra que en Hungría es casi como decir asesino, tiene unas connotaciones muy negativas, en las investigaciones he descubierto matices que debía explicar".

Forgách ha intentado explicar "qué significa ser un informador y qué representa perder una parte de tu vida privada en favor del interés general del país".

Sirviéndose de las armas de la investigación y la narración, el autor se sumerge en su historia familiar y en el pasado de un país sometido a un régimen totalitario cuya obsesión por el control de sus ciudadanos alcanzaba tintes grotescos, kafkianos.

Busca documentos, investiga el funcionamiento de los aparatos del Estado, abre puertas y pasadizos que conducen a secretos, mentiras y heridas sin curar, tanto en el ámbito íntimo como en el de toda una sociedad desquiciada.

Desde la estupefacción, intenta desentrañar la complejidad de su progenitora, tan próxima y al mismo tiempo tan desconocida, que, por lo explicado, en algún momento protegió a su hijo, y en otro casi lo entregó a los servicios secretos aprovechando que marchaba a Israel.

"Ella me entregó a los servicios secretos, que me pedían que espiara para ellos desde Israel, pero finalmente no contesté que sí, pero tampoco que no. Por suerte no me persiguieron demasiado, pero a los servicios secretos les seducía tener una especie de saga familiar de espías", ha dicho.

Cuando publicó el libro en Hungría, muchos le dijeron que era "una historia demasiado húngara y que no interesaría a nadie más", pero el libro, añade, se ha traducido a 19 idiomas, lo que "ha acabado desmintiendo esa impresión inicial".

Hace tres semanas, ha revelado, recibió información de nuevos documentos sobre su padre, y, por tanto, "puede que haya nuevas ediciones o que acabe escribiendo incluso otro libro".

Con un país en el que queda por descubrir un alto porcentaje de ese pasado, Forgách considera que su novela se va a convertir en "un trabajo en evolución".

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