POESÍA LIBRO

Alejandro Garmón, autor del "Mejor Poema del Mundo", publica su primer libro

"Esta noche duermes y yo, despierto, atiendo el teletipo de la agencia", dice el primer verso de "Agencia F", una de las composiciones del ganador del premio al "Mejor poema del mundo", el ingeniero industrial vasco Alejandro Garmón, que acaba de publicar su primer libro, "Licencia de apertura".,Garmón, nacido en 1981 en Bilbao pero criado en Gijón (Asturias), ganó el V Premio Internacional de Poesía Jovellanos, "El Mejor Poema del Mundo", con "Alejandría", pero el dedicad

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:28

"Esta noche duermes y yo, despierto, atiendo el teletipo de la agencia", dice el primer verso de "Agencia F", una de las composiciones del ganador del premio al "Mejor poema del mundo", el ingeniero industrial vasco Alejandro Garmón, que acaba de publicar su primer libro, "Licencia de apertura".

Garmón, nacido en 1981 en Bilbao pero criado en Gijón (Asturias), ganó el V Premio Internacional de Poesía Jovellanos, "El Mejor Poema del Mundo", con "Alejandría", pero el dedicado a "F" lo había presentado también a ese mismo galardón en otra ocasión, explica en una entrevista con EFE este ingeniero, responsable de mantenimiento de una fábrica de queso en Burgos.

Ahora los ha reunido en "Licencia de apertura" (Bajamar Editores), que ya va por su segunda edición y que presenta en la Feria del Libro de Gijón el próximo 16 de junio.

"'Agencia F' habla de qué futuro pretendemos. Es el poema más político de todos porque habla de solidaridad, ecología, respeto a los demás... y la 'F' es un juego con 'EFE' y con el 'futuro', con lo que viene desde el punto vista de un insomne, despierto mientras los demás duermen. La agencia nunca duerme", precisa Garmón.

El autor escribe poesía desde que tenía 16 años y, "como con 18" le dieron un premio, quiso seguir, y así hasta 2007, año en el que se casó, se trasladó a Burgos y "comprobó" que no tenía contactos y que los premios se le resistían y metió la poesía en un cajón hasta 2015.

Luego, después de nacer sus hijos y morir su abuela, empezó a recuperar poemas antiguos, a ver que "no estaban tan mal" y decidió escribir de nuevo y presentarse a premios.

En 2016 logró ser finalista del certamen de microrrelatos "Picapedreros" y mención en un concurso de relatos en su pueblo de residencia, Torresandino, y entonces se enteró de que existía el concurso Jovellanos.

"El premio es bastante atractivo por su vertiente internacional y porque los 30 poemas finalistas se editan en un libro que se distribuye en todas las librerías. Vamos, que era una suerte simplemente quedar finalista".

Las tres primeras veces, "nada de nada", pero la cuarta tocó el cielo con el poema "Alejandría", retazos de cosas que ha vivido.

"El hogar de un guerrero huele tierra quemada/ a la luz de repúblicas extrañas" empieza el poema, que en un principio iba a ser "el hogar de un obrero huele a goma quemada", por su recuerdo de Basauri y el olor de la Firestone y el de las barricadas que había en Asturias.

El segundo verso -"a la luz de repúblicas extrañas"- se le ocurrió el día que declararon la independencia en Cataluña.

Otra idea partía de que cuando era niño siempre le preguntaban que de dónde viene el nombre de Asier (Alejandro) y les contaba la historia de Alejandro Magno "y a partir de ahí vinieron Kavafis, Alejandría y Terenci Moix".

"Con todos esos niveles de significado y hablando de todo parece que gustó y fui el ganador y empezaron a interesarse por mí. La editorial asturiana Bajamar me llamó y surgió 'Licencia de apertura'", en definitiva "lo mejor" de lo que tenía guardado "desde siempre".

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