OCIO. Análisis de los estrenos de cine de esta semana: Jerónimo José Martín y Juan Orellana comentan “El Havre”, “Un lugar para soñar”, “Drive”, “El cambiazo”, “XP3D” y “Porfirio”.
La crítica cinematográfica en La Linterna por Jerónimo José Martín, presentador junto a Juan Orellana de Pantalla Grande:
El Havre (Le Havre) **** (8,5). Marcel Marx (André Wilms) es un veterano escritor y bohemio, de buen corazón, optimista e inasequible al desaliento. Hace tiempo que se ha autoexiliado en la ciudad francesa de El Havre, donde ejerce el oficio de limpiabotas. Tras olvidar su sueño de convertirse en un autor famoso, ahora vive felizmente entre su bar preferido, su trabajo y su esposa Arletty (Kati Outinen). Pero un día su camino se cruza con el de Idrissa (Blondin Miguel), un inmigrante menor de edad, llegado ilegalmente del África negra. Arletty cae gravemente enferma, y a Marcel no le queda más remedio que enfrentarse a la maquinaria cruel del Estado policial apelando a la solidaridad de sus vecinos del popular barrio portuario en el que vive. Cinco años después de finalizar la maravillosa trilogía compuesta por “Nubes pasajeras”, “Un hombre sin pasado” y “Luces al atardecer”, Aki Kaurismäki retorna a lo grande como productor, guionista, director y montador de “El Havre”. Se trata de una deliciosa tragicomedia neorrealista, a lo Frank Capra, en la que el cineasta finlandés vuelve a mostrar sin complejos su decidido vitalismo, delimitado por su confianza en el cariño matrimonial, la solidaridad comunitaria y la providencia misericordiosa de Dios. Y, entre estas sugerentes coordenadas —todas ellas, concreciones del amor—, desarrolla sus conmovedoras reflexiones sobre la inmigración y la necesidad de instaurar socialmente una cultura de la caridad y la acogida. Kaurismäki expone todo eso con su habitual estilo minimalista, sobrio pero lleno de colorido, entre naturalista y naïf. Y llena la pantalla de humanidad a través de unas interpretaciones lacónicas, pero dotadas de una increíble capacidad emocional y humorística, y esta vez a cargo de un reparto internacional que dialoga íntegramente en francés. Por eso no sorprende que el filme ganara el Premio FIPRESCI de la prensa internacional en el Festival de Cannes 2011. J. J. M.
Un lugar para soñar (We Bought a Zoo) *** (7). Tras el fallecimiento por cáncer de su esposa Katherine (Stephanie Szostak), el periodista y aventurero Benjamin Mee (Matt Damon) debe criar solo a sus dos hijos: el conflictivo adolescente Dylan (Colin Ford) —que ha sido expulsado de su instituto— y la pequeña Rosie (Maggie Elizabeth Jones), que intenta llenar el vacío dejado por su madre. Para empezar una nueva vida, y contra el parecer de su divertido hermano Duncan (Thomas Haden Church), Benjamin vende su casa en la ciudad y compra en el Sur de California un zoo al borde de la ruina, que intentará sacar adelante con la ayuda de sus mantenedores, liderados por la atractiva Kelly (Scarlett Johansson) —que se enamora de Benjamin—, y entre los que se encuentra Lily (Elle Fanning), una adolescente vitalista, que se enamora de Dylan. Este emotivo melodrama familiar y de superación ambienta en California la historia real del periodista inglés Benjamin Mee, tal y como la relata en sus Memorias. La han convertido en guión Aline Brosh McKenna (“El diablo viste de Prada”, “Tentación en Manhattan”) y el californiano Cameron Crowe, que también la dirige. El responsable de películas como “Solteros”, “Jerry Maguire” o “Casi famosos” acomoda a todos los públicos su fórmula habitual: actores excelentes, abundantes canciones —aquí a cargo, sobre todo, de Jónsi— y un guión tragicómico y muy emotivo, que roza a veces lo lacrimógeno. A pesar de estos excesos sensibleros, el resultado final es notable gracias al magnífico trabajo de todos los actores —adultos y niños— y al descaro de Crowe a la hora de poner toda la carne en el asador tanto en los golpes de humor —en general, muy divertidos—, como en los pasajes melodramáticos. Además, ofrece reflexiones valiosas sobre el dolor ante la pérdida, las relaciones paterno-filiales y la necesidad de recomenzar de vez en cuando. J. J. M.
Drive *** (6,5). Taciturno, frío y solitario, Driver (Ryan Gosling) es un conductor y mecánico de Los Ángeles, que trabaja como especialista de cine por el día y en fugas criminales por la noche. No importa el trabajo que tenga que hacer, siempre que sea detrás de un volante. Shannon (Bryan Cranston) es el mentor y jefe de Driver, y se lleva una comisión por sus trabajos. Ahora, quiere que Driver compita en el circuito profesional de carreras con los mafiosos Bernie (Albert Brooks) y Nino (Ron Perlman) como inversores. Pero el mundo de Driver cambia radicalmente cuando se enamora de su vecina Irene (Carey Mulligan), madre de un simpático niño llamado Benicio (Kaden Leos), y cuyo marido Standard (Oscar Isaac), un delincuente de poca monta, está a punto de salir de la cárcel. Tras darse a conocer con la trilogía “Pusher” (1996-2005), y consolidarse con las películas “Bronson” (2008) y “Valhalla Rising” (2009), el danés Nicolas Winding Refn debuta en Hollywood con “Driver”, adaptación de la novela negra de James Sallis, con la que ganó el Premio al mejor director en Cannes 2011. Se trata de otro brillante ejercicio de estilo —en la línea de los clásicos “polares” del francés Jean-Pierre Melville—, de poderosísima factura visual y con unas interpretaciones excelentes, sobre todo de Ryan Gosling —sencillamente, perfecto— y Carey Mulligan. Sin embargo, el conjunto se estropea en su tercio final por una sórdida brutalidad —marca de la casa—, a todas luces excesiva, y por un fatalismo bastante artificioso. Es una pena, porque la alta calidad formal de esta película y sus superficiales pero bellas reflexiones sobre la capacidad redentora del amor y la familia merecían un tratamiento mucho más contenido de la violencia y el sexo. J. J. M.
El cambiazo (The Change-Up) * (3). De niños, Mitch (Ryan Reynolds) y Dave (Jason Bateman) eran amigos íntimos, pero se han alejado con el paso de los años. Dave es un abogado adicto al trabajo, casado y con tres hijos. Mientras que Mitch sigue soltero, y es un inmaduro que trabaja sólo a ratos y que nunca se ha atado a nada ni a nadie. Mitch cree que Dave lo tiene todo: una preciosa esposa llamada Jamie (Leslie Mann), una secretaria sexy (Olivia Wilde), unos niños que le adoran y un trabajo digno. Mientras que Dave sueña con vivir como Mitch, sin estrés, ni presión, ni obligaciones. Tras compartir una notable borrachera, los mundos de Mitch y Dave se vuelven del revés cuando se despiertan en el cuerpo del otro. Entonces, descubren la realidad de sus propias vidas. Nueva comedieta hollywoodiense sobre intercambio mágico de personalidades, que no aparta nada nuevo a esa especie de subgénero. El director David Dobkin insiste en el tono obsceno, superficial y poco gracioso de sus anteriores películas, como “De boda en boda” o “Fred Claus. El hermano gamberro de Santa Claus”. Y el reparto se deja llevar por el histrionismo característico de este tipo de subproductos. El desenlace, como casi siempre, es más o menos positivo, y elogia la responsabilidad sentimental, la amistad, la familia y la aceptación de las propias circunstancias. Pero suena a hipócrita en comparación con todo el desmadre previo, y sólo arranca sonrisas sinceras en las escenas protagonizadas por los niños. También cabe elogiar un par de buenas baladas incluidas en la banda sonora del filme. Y poco más. J. J. M.
XP3D * (2). Ángela (Amaia Salamanca) es una estudiante de psiquiatría escéptica ante la existencia de los fenómenos paranormales. El duro y excéntrico profesor Fuentes (Miguel Ángel Jenner) le propone demostrar o desmentir la existencia del más allá investigando un abandonado pueblo minero, Susurro, donde se dice que sigue actuando el fantasma del Dr. Matarga (Manuel de Blas), que hace años asesinó y descuartizó a diversas personas. Así, Ángela y cuatro compañeros de clase —José (Maxi Iglesias), Carlos (Luis Fernández), Belén (Úrsula Corberó) y Toni (Óscar Sinela)— emprenden el viaje a Susurro, en compañía de Diana (Alba Ribas), la depresiva hermana menor de Ángela, que les presta su furgoneta. El cortometrajista y realizador televisivo catalán Sergi Vizcaíno debuta en el largometraje para cine con “XP3D” —acrónimo de “Paranormal Xperience 3D”—, que se presenta como “la primera producción española de terror filmada en tres dimensiones”. No sé si realmente lo es; pero, desde luego, debería ser la última si las que se hagan después son tan malas como ésta. Por un lado, su guión es un cúmulo de tópicos y frases rimbombantes sobre lo paranormal, que arrancan a destiempo las carcajadas del público, cada vez más deseoso de que se carguen de una vez a la panda de monigotes sin alma ni gracia que protagonizan el filme. Por su parte, y a falta de historia que contar, Vizcaíno carga la mano en una violencia “gore” tan tosca y en un erotismo tan metido con calzador que vuelve a arrancar las chanzas del personal, alucinado con este subproducto, sólo salvable si se le considera una comedia disparatada, cosa que no han pretendido sus autores ni de broma. J. J. M.
Porfirio * (3). "Porfirio” es una película colombiana ideal para festivales, pero apta sólo para los amantes de rarezas cinematográficas. Aunque técnicamente es una película de ficción, recrea la vida de un personaje real, Porfirio Álvarez, que interpreta él mismo, su mujer y su hijo. Este señor recibió un día un disparo accidental de la policía, quedó paralítico, pero nunca recibió la indemnización prometida. Desesperado, decidió secuestrar un avión para reclamar sus derechos, pero fue detenido, encarcelado y nunca recibió un solo peso del Estado. La puesta en escena del colombiano de origen brasileño Alejandro Landes (“Cocalero”) busca contagiar el tedio de una vida atada a una silla de ruedas, llena de soledad y pobreza. Y lo consigue con creces. Planos largos, inmóviles, grandes silencios, abuso de fueras de campo, ausencia de tramas de acción. Un naturalismo excesivo que incluye el sexo de Porfirio con su mujer, el aseo cotidiano o el largo proceso de cortarse las uñas de los pies o rascarse la espalda. Quien disfrute viendo estas cosas, que no se pierda esta película. J. O.