TOROS. Manuel Jesús ‘El Cid’ obtuvo el único trofeo del festejo celebrado este sábado en el coso de Vista Alegre de Bilbao, donde se lidió una noble corrida de El Pilar que tuvo dos toros de alta nota, el primero y el sexto. Manzanares pinchó una entonada faena al que cerraba plaza y Castella saludó una ovación en el segundo.
Bilbao, sábado 27 de agosto de 2011. 8ª de Feria. Casi lleno. Toros de El Pilar, el 3º como sobrero, bien presentados, destacando el bravo 1º y el noble y con clase 6º. El Cid, oreja tras aviso y saludos. Sebastián Castella, saludos tras petición y aviso y silencio. José María Manzanares, saludos tras aviso en ambos.
El Cid enlotó en primer lugar un toro muy completo desde el inicio de su lidia. Empujó en el caballo y tomó con emotividad y transmisión la muleta del sevillano. El Cid estuvo más lucido por el pitón derecho, gustándose en los remates de las tandas. Ramató su faena de un buen volapié antes de pasear la única oreja del festejo.
El cuarto derribó en el primer puyazo y embistió con buen tranco durante su faena. El Cid estuvo firme a derechas pero perdió excesivos pases al natural, por lo que la faena no terminó de rematarse.
Castella sorteó un noble toro de El Pilar como segundo, al que condujo con temple y mano baja aunque el toro no terminó de tener el fuelle suficiente para aguantar un trasteo completo. Tras una estocada se pidió una oreja que el presidente Matías González no concedió.
El quinto se vino rápido abajo y Castella lo intentó en balde, instrumentando mucho pases pero de escaso relieve y calado en los tendidos.
Manzanares tuvo que vérselas en tercer lugar con un sobrero del hierro titular que pese a sus 683 kilos terminó embistiendo con temple y ritmo. El alicantino tras dos buenas tandas en redondo no se entendió al mismo nivel al natural, por lo que la faena no alcanzó las cotas de lucimiento necesario.
El sexto fue otro animal que pesó más de 600 kilos que embistió con enorme clase y profundidad en la muleta de Manzanares. El trasteo del diestro estuvo presidido por el empaque y la estética. Pero la espada dejó sin premio el quehacer del alicantino.