TOROS. Una mansa y descastada corrida de Jandilla en Bilbao deslució el resultado final de un festejo en el que Jiménez Fortes mostró su proyección como nuevo matador de toros, Talavante estuvo dispuesto y entregado con el quinto y El Juli se estrelló con un mal lote.
Bilbao, miércoles 24 de agosto de 2011. 5ª de Feria. Dos tercios de entrada. Toros de Jandilla, serios de cabeza y muy desiguales de hechuras y remate. De juego manso y descastado. Manejable el 1º. El Juli, palmas y silencio. Alejandro Talavante, silencio y saludos tras dos avisos. Jiménez Fortes, que tomaba la alternativa, saludos tras aviso y saludos.
Tras la apoteosis morantista, el coso de Vista Alegre vivió una resaca amarga. De esas resacas domingueras después de una buena fiesta el día anterior. La plaza bilbaína se mostró amodorrada, deseosa de hidratación en forma de ‘chirimiri’ intermitente, sin ganas de más jarana tras visto este martes con el genio de La Puebla.
A ese ambiente ayudó una descastada corrida de Jandilla. Una corrida que se tapó por su arboladura, pero con más de un toro vareado y escasito de remate además de muy desigual en hechuras. En lo que sí se igualó el encierro fue en mansedumbre y falta de clase y entrega. Nada que ver con los ‘cuvillos’ del día anterior. ¡Ay que ver qué malas y odiosas son las comparaciones!
Se anunciaba la alternativa de Saúl Jiménez Fortes, que se doctoró mostrando las cualidades que mostró en su reciente época de novillero. Muy serio y centrado, el malagueño enlotó el único toro que medio se dejó con algo de clase en sus embestidas. Fue el animal de la ceremonia. Fortes templó, intentó siempre llevar largo al toro. Tuvieron buen aire especialmente un par de tandas por el pitón izquierdo, muñequeando y siempre bien colocado. No se le notó presionado por el compromiso de la tarde. Saludó una ovación tras atascarse con espada y descabello.
El sexto se movió sin clase, metiéndose siempre por dentro. Jiménez Fortes no le volvió la cara en ningún momento. Dispuesto, tiró de valor y firmeza para intentar sacar agua de un pozo vacío.
La otra faena medio rescatable del festejo la firmó Alejandro Talavante en el quinto. Otro toro con más movilidad que entrega al que cuajó más y mejor en el primer tramo de trasteo. Sin probaturas se echó la muleta a la izquierda para desgranar varias series limpias de trazo, consintiendo al toro y dejándole ir a su aire. Apretó más las tuercas a derechas. Pero el toro, tras una tanda de buen tono, echó el cierre. Dejó una estocada atravesada y llegó a escuchar dos avisos al amorcillarse el pupilo de Borja Domecq.
Ante, en su primero, hilvanó una faena con altibajos con un ‘jandilla’ que nunca quiso tomar con celo la muleta del extremeño.
Quien no tuvo opciones fue Julián López ‘El Juli’ en su primera tarde en esta feria. Con el segundo del festejo, al que le costó siempre seguir la muleta del madrileño, aplicó paciencia y sapiencia para intentar alargar un viaje excesivamente corto. Con el deslucido cuarto se repitió la historia, por lo que El Juli se dobló por bajo ante los insistentes derrotes y coladas del toro.