Valencia, Matinal. Menos de un cuarto. Se ha lidiado seis novillos de Fuente Ymbro, bien presentados y de buen juego en conjunto. Ovacionados en el arrastre 2º y 3º, aplaudidos los restantes. El mejor de los lidiados el segundo, un gran novillo. El 3º tuvo un gran pitón derecho y el 5º resultó el más serio y también el más complicado. Juan Pablo Sánchez, silencio tras aviso en ambos. Juan Carlos Durán, saludos y oreja. Juan del Álamo, saludos y silencio tras aviso.
Una lástima el estado que presentaba la plaza de Valencia en la matinal de resaca al día de San José porque al final del festejo el balance fue de haber asistido a la lidia de una buena novillada de Ricardo Gallardo. Un festejo en definitiva, que no resultó más triunfal por el mal manejo de los aceros por parte de la terna anunciada.
Gran encierro el de Fuente Ymbro. Para estar contento y satisfecho con el juego de todas las reses su propietario, que en menor o mayor grado dejaron estar a los novilleros e intentar desarrollar el toreo que llevan dentro. Desde el noble primero al complicado quinto, tuvimos ocasión de presenciar en este festejo, la lidia de un gran novillo, el segundo, de los que hacen soñar el toreo y sirven para encumbrar al espada que tienen enfrente. También el tercero fue otro novillo noble, con clase y un buen pitón derecho que valió para una entonada faena pero por debajo de la res y merece la pena destacar además, la franqueza, nobleza, calidad y buen son de la embestida del cuarto que necesitó espacio en su lidia y que por no concederle ese respiro, nos quedamos sin poderlo ver en su plenitud. El que cerró festejo fue otro novillo bueno aunque éste tuvo menos motor.
Ante estas reses de Gallardo, el que finalmente logró triunfar numéricamente por trofeos, fue el local Carlos Durán tras una actuación meritoria, expuesta y entregada ante el toro-novillo lidiado en quinto lugar. Éste fue el más complicado de los seis, con una embestida más seria, profunda y autentica, de las que no se le puede dudar y hay que someter. Y ante él, Duran cuajó un trasteo animoso también, con altibajos, bien es verdad, pero que llegó al tendido y le sirvió para puntuar en esta plaza. Aunque Durán debió salir a hombros con tres orejas en este festejo, porque a él le fue a parar en el sorteo el mejor del festejo, el novillo lidiado en segundo lugar. Novillo con fijeza, clase, de humillar hasta el infinito, con recorrido, temple y buen son en su embestida que llevaba en sus astas y orejas un cortijo. Ante él, Durán le cuajó una faena entonada a la que le faltó reposo, tranquilidad y tempo. Lástima no estar más hecho el novillero porque fue un novillo de escándalo. De los importantes. El diestro llegó a completar un trasteo por ambos pitones lleno de buena voluntad y sinceridad más no se aprovechó en su autentica dimensión este gran novillo de nombre “Vivero”.
Otro que estuvo importante fue Juan del Álamo. Con el buen tercero, cimentó un trasteo sobre el excelente pitón derecho lleno de empaque, mano baja, largura y gusto, creando una faena que fue logrando poner al público dentro del festejo. Muleta puesta adelante, rota la cintura y suavidad en la forma de llevarlo embebido fueron las características de esta faena que de no ser rematada por un infame bajonazo habría sido premiada con un merecida oreja. Y con el que cerró plaza pudo haber rematado su actuación saliendo a hombros de Valencia, pero de nuevo esa espada le privó del preciado premio. Volvió a dejar muestras de su crecimiento artístico y proyección adquirida, lo que lo convierte en un novillero a seguir durante esta nueva temporada.
Completó cartel el mejicano Juan Pablo Sánchez. Muy dispuesto con el primero, de calidad, nobleza y suavidad en sus embestidas, el novillero estuvo esforzado dando muchos pases pero de todo tipo y condición, lo que hizo de esta primera faena, un trasteo irregular que no terminó de llegar del público. No obstante dejó muestras de su valentía y sobre todo arrojo, para resolver la papeleta. Con el cuarto se vació para lograr el ansiado trofeo. Novillo de embestida humillada, suave, con clase, nobleza y entrega a la que se le debía domeñar con temple, suavidad y largura. El mejicano cuajó con este animal, un trasteo también lleno de altibajos pero muy honesto, con tandas sobre la diestra meritorias y en ocasiones lucidas que compusieron un trasteo digno. Posiblemente equivocó la lidia de cercanías que quiso imponer y por ello, el novillo le protestó en más de una ocasión hasta levantarle feamente los pies del suelo. De nuevo el mal manejo de la espada dio al traste cualquier posibilidad de triunfo.