TOROS. Tarde de expectativa con demora de 40 minutos en su inicio por fuerte aguacero previo al festejo. Baja entrada y decepción general por el juego de los toros. Avisos y pitos por desaciertos en la corrida más deslucida de la temporada. Confirmó alternativa Iván Fandiño que cortó una oreja en el sobrero de regalo.
Bogotá (Colombia), domingo 12 de febrero 2012 . Quinta corrida de la temporada. Menos de media entrada. Toros de Santa Bárbara, bien presentados, con trapío, juego desigual y diferentes matices, con promedio de 503 kilos. Dos buenos y con peligro, parados y rajados, el resto. Diego Urdiales, pitos tras dos avisos y palmas. Iván Fandiño, silencio y silencio y oreja en toro de regalo. Juan Solanilla, oreja y palmas.
Poca suerte encontraron los toreros ésta tarde en la Santamaría con el regular encierro de Santa Bárbara que no les permitió cumplir sus buenas aspiraciones y a los aficionados tampoco en sus deseos de presenciar una buena corrida. Había expectativa por la presentación y buen cartel de Iván Fandiño que sin materia prima logró sólo mostrar disposición, buenas maneras y oficio.
Confirmó alternativa con el primero de la tarde cedido por Urdiales, ejemplar tímido de salida, bravo y fuerte en los caballos que antes le permitió lances suaves con la capa, ovacionados. Hizo una faena corta y torera con serie de derechazos y naturales templados que se le premiaron con la música. Con un pinchazo hondo y cinco desacertados descabellos se ganó un aviso. Silencio y pitos para el toro.
Tres derechazos pudo arrancarle solamente al segundo que peligroso y sin condiciones por los dos pitones, tuvo todas las dificultades. Abrevió con estocada delantera, quedando en silencio y pitos para el toro.Sin querer irse de vacío regaló el toro de reserva con 500 kilos, bien presentado, suelto, sin fijeza ni clase, pudo aprovecharlo en pocos derechazos ovacionados y con música, concluyendo en las tablas en la querencia del ejemplar, con una estocada de efecto rápido, con petición, oreja, vuelta y palmas.
Los dos peores toros del encierro le correspondieron sin duda a Urdiales. Incómodo e irregular en su embestida fue su primero, sin fijeza, frenado y sin casta. Todo lo intentó con voluntad, pero la suerte no estaba de su parte. Media estocada no fue suficiente ni tampoco la serie de descabellos sin acierto que le costaron dos avisos, pitos y bronca, lo mismo que al ejemplar en su arrastre.
Peor fue su segundo de nombre 'Rabioso', con mucha cara, embistiendo por lo alto y con las manos por delante. Avisado y peligroso no permitió nada de nada, siendo pasaportado con una estocada delantera. Palmas a su voluntad y pitos para el toro.
Una oreja a ley alcanzó el colombiano Juan Solanilla en su primero, que junto con su segundo fueron los más potables del encierro, con algo de calidad y movimiento. Supo cuidarlo y torearlo bien con el capote. Sacó buen partido en muletazos bajos ovacionados y con música, matando con decisión de una buena estocada, que se le premió con la oreja, gran ovación y vuelta al ruedo.
Al sexto de la tarde color jabonero sucio, lo lanceo con valor y voluntad y le buscó muletazos sueltos en lo que pudo ante el peligro y pésimas condicione desarrolladas del animal que lo atropelló en dos oportunidades. Mal con la espada y el verduguillo, quedando todo en palmas.