TOROS. El novillero Alberto Pozo dio una vuelta al ruedo en la primera novillada de la Feria de Albacete. Sus compañeros de terna, David Galván y Sergio Felipe pasaron sin pena ni gloria.
Albacete, sábado 10 de septiembre de 2011. 3ª de la Feria de Los Llanos de Albacete. Con media plaza se han lidiado 2 novillos de Hermanos Collado Ruiz (3º y 5º) y 4 de “El Cotillo”, bien o muy bien presentados (el 6º pesó 513 kilos y tuvo hechuras de toro), con remate y de juego deslucido y a menos. Bajos de casta y con complicaciones. El mejor fue el 2º. David Galván: algunas palmas y silencio tras aviso; Alberto Pozo: saludos desde el tercio y vuelta al ruedo tras petición abundante pero minoritaria, con bronca al presidente; Sergio Felipe, que debutaba con picadores; silencio y saludos tras aviso.
Sólo el segundo novillo de la tarde tuvo las suficientes opciones como para haber obtenido algún tipo de toreo medio aseado. Sólo “Fiel”, de “El Cotillo”, fue noble y mereció mayor exprimido por parte de Alberto Pozo –desigual en banderillas toda la tarde-, que es un novillero albaceteño aguerrido y que en cada tarde demuestra su ilusión por abrirse hueco en esto. Pero la cosa no fue a más y todo acabó con un bajonazo. Saludos desde el tercio tras aviso con algunas palmas al novillo en el arrastre.
En su segundo turno resultó volteado y conmocionado por un animal complicado que requería las distancias adecuadas. Casta difícil. Tras morir en los medios de manera espectacular, el torero dio la vuelta al ruedo. A ello le obligó el público, que, en parte, le pidió la oreja, que el presidente no le concedió. Hubo muchos pañuelos, sí. Quizás mayoría o rozándola. O no.
Esa fue la polémica del día: la bronca al presidente. La otra discusión que llevaban entre dientes los aficionados al salir de la plaza era si David Galván había hecho todo lo que debió ante sus dos novillos. Repuso su segundo, deslucido. Pero el estiloso Galván no resolvió, mientras el de “El Cotillo” (el segundo hierro de Hermanos Collado Ruiz), metía entre sus pezuñas delanteras el hocico, con caídas. El cuarto derribó en el caballo, tras lo cual hubo quite. Voluntad sólo. La emoción encastada por las complicaciones fue una montaña difícil de escalar para el de la Isla de San Fernando. Silencio.
El novillero de la Escuela taurina de Albacete Sergio Felipe dejó de serlo esta tarde pues debutó con picadores en su plaza. Hubo desorden en banderillas en el tercero de la tarde. El animal tardeó mucho y el novillero no encontró la tecla: difícil cuestión para uno que debuta. Tras un pinchazo y una estocada defectuosa cosechó silencio.
En el sexto, que salió mirando al tendido, fue un tío y lo cierto es que Felipe resolvió más al principio que al final. No perdió los papeles, tuvo detalles de gusto pero ni éste ni su anterior fueron material propicio. Sosón este sexto, además. Bien Javier de Esperanza y Javier Perea, de su cuadrilla. Saludó al cariño popular, pueblo que vio cómo una novillada en Albacete pasó sin pena ni gloria.