Seguramente no hace falta que se lo contemos porque lo sufrió. La mañana del martes, Gmail sufrió una caída que impidió a sus usuarios acceder a sus cuentas durante un periodo aproximado de dos horas. Google ha explicado que la causa fue un fallo en el mantenimiento de un centro de datos y que, en ningún caso, se debió a un ataque externo.
Durante la mañana del martes se llevaron a cabo tareas de mantenimiento rutinario en uno de los centros de datos que Google tiene en Europa. Según la compañía esta operación no causa normalmente ningún de tipo interrupción ya que la gestión de las cuentas se traslada a otro centro de datos mientras dura el proceso.
Sin embargo, este martes se produjo "un inesperado efecto secundario provocado por un nuevo código que trata de mantener los datos geográficamente próximos a los titulares de las cuentas". Esto causó que otro centro de datos en Europa se sobrecargara y produjera un efecto cascada que fue extendiendo el problema de un centro de datos a otro.
Google ha querido dejar claro que con "este corte en el servicio de Gmail no estuvo producido por ningún ataque externo".