La ausencia de los líderes de las principales economías del mundo, así como la falta de concreción en los acuerdos alcanzados por los distintos países, han marcado la primera jornada de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de Roma, en la sede de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas. La cumbre contó en cambio con la presencia del Papa Benedicto XVI
La ausencia de los líderes de las principales economías del mundo, así como la falta de concreción en los acuerdos alcanzados por los distintos países, marcaron la primera jornada de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de Roma, en la sede de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas.
A excepción del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, la reunión estuvo caracterizada por la ausencia de las economías más potentes del mundo, hecho que fue subrayado por el director general de la FAO, Jacques Diouf, entre otros.
La cumbre contó en cambio con la presencia del Papa Benedicto XVI, que esta mañana definió el hambre como "el signo más cruel y concreto de la pobreza" y lanzó un llamamiento contra "la opulencia y el derroche" en un mundo en el que pasan hambre más de 1.000 millones de personas.
Además del Papa estuvieron presentes el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon; el presidente de Brasil, Luiz Inzio Lula da Silva; la de Chile, Michelle Bachelet; el líder de Libia, Muamar Gadafi; y el presidente de Egipto, Mohamed Hosni Mubarak, entre otros.
Por parte española, estuvo la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez Ramos.
Sin embargo, el borrador de la declaración aprobada por los representantes de los distintos países presentes fue criticado por su falta de concreción en cifras y fechas. Si bien los países acordaron trabajar para invertir la tendencia a la baja de los fondos para la agricultura y promover nuevas inversiones en el sector, Diouf lamentó el hecho de que no se hubiera hablado de una cantidad concreta de dinero ni tampoco de un plazo para estos objetivos.
"En algunos países desarrollados, entre el dos y el cuatro por ciento de la población puede producir suficientes alimentos para toda una nación y además exportar, mientras que en la mayoría de los países en desarrollo, entre el 60 y el 80 por ciento de la población no logra cubrir las necesidades nacionales de alimentos", explicó.
El borrador del documento final también apuesta por mejorar la gobernanza de las cuestiones alimentarias a nivel mundial, así como hacer frente de forma proactiva a los desafíos del cambio climático.
Ban Ki Moon, destacó, sin embargo, que "no podrá haber seguridad alimentaria sin seguridad del clima" ya que "si los glaciares del Himalaya se derriten se verán afectados los medios de vida y la supervivencia de trescientos millones de personas en China, y cerca de mil millones en toda Asia".