Dos de cada diez españoles reconoce “maquillar” su historial laboral. El 80% de los responsables de recursos humanos no opta por la contratación de un candidato si percibe mentiras.
Asegurar ser un experto en informática en el currículo y el primer día de trabajo en la oficina subirse a una mesa gritando eufóricamente por miedo cuando alguien te dice que cojas el ratón, es pillar antes a un mentiroso que a un cojo. Esta situación, por cómica que parezca, no está muy alejada de la realidad si se tiene en cuenta que el 21% de los candidatos a un puesto de trabajo reconoce haber exagerado alguna vez en su currículo, según un estudio elaborado por la empresa de trabajo temporal Randstand.
Exagerar, o como prefieren algunos, ocultar o “maquillar” el historial laboral es una táctica muy socorrida en tiempos de crisis en la que la desesperación o, incluso, la necesidad de encontrar un trabajo puede ser mayor: el empleo escasea y el número de candidatos que optan al mismo puesto laboral se multiplica.
Los conocimientos en inglés y el nivel de informática son las mentirijillas más habituales en los historiales, al mismo tiempo que también pueden ser las más fáciles de descubrir. Por ejemplo, si en su currículo pone “inglés medio” y en realidad no recuerda más allá de aquél lejano jelou que aprendió años atrás en el colegio, ¿qué diría si en el momento de la entrevista el profesional de recursos humanos de la empresa a la que opta para trabajar le dijese que si le importa continuar la entrevista en inglés?
Disculparse, en tal situación, puede ser lo más honesto, pero las posibilidades de conseguir el puesto de trabajo se reducen considerablemente. Pero esto no es lo único que los entrevistadores pueden descubrir al instante, por más que se piense “esto no lo van a mirar y todo el mundo lo hace”. De hecho, un estudio realizado por el portal de empleo Career Builder señala que un 72% de las empresas españolas aseguran haber descubierto irregularidades en las solicitudes presentadas.
De ocurrir esto, casi ocho de cada diez entrevistadores opta por no considerar la contratación final, según el estudio, por lo que la mentirijilla más que ayudar al candidato, facilita la elección a los entrevistadores.
Otras ‘mentirijillas’
El maquillaje de algunos currículos no se limita sólo a las habilidades de inglés y de informática, sino que en muchos casos se extiende hacia otros datos personales o laborales. Según Career Builder, el 32% de los candidatos miente sobre las responsabilidades en anteriores puestos de trabajo y un 7% en la titulación. Otras de las mentiras más habituales se refieren a los cursos especializados, muchos de ellos incluso inexistentes.
Curioso es el 5% que, según el informe, miente sobre el colegio en el que realizó los estudios de primaria y secundaria. O incluso algo aún más difícil de ocultar, la edad, ya no por la apariencia física, sino porque debería, en principio, coincidir con la del DNI.