Expertos en salud ambiental afirman que tanto la lámpara de la mesilla de noche como los radiodespertadores o teléfonos inalámbricos en la habitación donde dormimos, así como tener el 'router wifi' todo el día encendido, pueden deteriorar seriamente nuestra salud con problemas como trastornos del sueño, dolores crónicos o enfermedades psicosomáticas. El incremento de los casos de cáncer y leucemia, de origen desconocido en los últimos años, han despertado la necesidad de analizar el papel exacto que juegan las radiaciones en nuestra vida.
"El principal problema de estos aparatos es que emiten campos electromagnéticos, especialmente los transformadores de electricidad y las señales telefónicas, que pueden causar desde cansancio inexplicable, hasta disfunciones en el sistema inmunológico que pueden derivar en tumores", defiende Fernando Pérez., vicepresidente de la Fundación para la Salud Geoambiental (FSG), asociación que acaba de iniciar su andadura, así lo publica el diario digital ABC.
Según apunta el especialista, los órganos vitales funcionan mediante impulsos eléctricos, y el permanecer sobreexpuesto a radiaciones naturales y artificiales interfiere con los ritmos biológicos y tiene consecuencias no muy beneficiosas para la salud.
Esta investigación también la respaldan otros estudios como el Informe Karolinska que afirma que los niños que viven en casas expuestas a dosis de radiaciones electromagnéticas superiores a 300 nanoteslas, tienen cuatro veces más riesgo de contraer leucemia, y a 200 nanoteslas el riesgo es tres veces superior a lo normal.
Sin embargo, en este tema la legislación varía en función de los países. Los más avanzados, como Francia, están eliminando las redes 'wifi' en bibliotecas, colegios y lugares públicos,"pero en España la legislación data del año 2001, y establece unos límites máximos que son 4. 000 veces superiores a los recomendados por los últimos estudios", puntualiza Pérez.