Unidad cada vez más estrecha en el vínculo de fe, esperanza y caridad cristianas: es el deseo de Benedicto XVI en su felicitación a Karekin II por el décimo aniversario de su elección como Patriarca supremo y Catholicós de todos los Armenios y toma de posesión de la sede Madre de Santa Etchmiadzin.
En un mensaje dirigido en inglés este martes, el Papa hace llegar al Patriarca armenio sus saludos «afectuosos y fraternos» con el reconocimiento de los beneficios de estos diez años de ministerio para la Iglesia apostólica armenia.
«Conozco también –continúa el escrito de Benedicto XVI a Karekin II- su compromiso personal por el diálogo, la cooperación y la amistad entre la Iglesia apostólica armenia y la Iglesia católica, claramente expresados por los diversos encuentros que han tenido lugar recientemente entre usted, santidad, y el sucesor de Pedro».
«Ruego para que las buenas relaciones que hemos establecido sigan creciendo en los próximos años», expresa el mensaje pontificio.
Los cristianos de todo el mundo, como recuerda el Papa, reaccionaron con gran alegría cuando, a finales del siglo XX, la Iglesia en Armenia recuperó la libertad. Quedó por delante «la tarea inmensa de reedificar la comunidad eclesial», cosa que correspondió a Karekin II. «Lo que ya se ha conseguido, en un período tan breve, es verdaderamente notable –elogia Benedicto XVI-: se han emprendido nuevas iniciativas relativas a la educación cristiana de los jóvenes, a la formación del clero, a la creación de nuevas parroquias, a la edificación de nuevas iglesias y centros comunitarios y a la promoción de valores cristianos en la vida social y cultural de la nación».
«Imploro a Dios Omnipotente que, por intercesión de san Gregorio el Iluminador, podamos estar cada vez más estrechamente unidos en un vínculo santo de fe, esperanza y caridad cristianas», expresa el Papa a Karekin II.
Los Apóstoles Bartolomé y Tadeo, según una antigua tradición, llevaron el Evangelio al pueblo armenio, cuya conversión al cristianismo se remonta al año 301 por obra de san Gregorio el Iluminador. De ahí que la Iglesia armenia tome también el nombre de Iglesia gregoriana. Los armenios –recordó hoy un servicio de la emisora pontificia- aceptaron los primeros tres concilios ecuménicos; en cambio no participaron en el Concilio de Calcedonia en 451, dando inicio a una Iglesia autocéfala. Fue en 1996 cuando Juan Pablo II y Karekin I firmaron una Declaración común para disipar malentendidos heredados de controversias del pasado, divergencias teológicas a las que contribuyeron «en grado sumo» -recogió el documento- factores «lingüísticos, culturales y políticos». El Papa y el Catholicós constataron entonces el «gran progreso» que habían realizado las Iglesias en la «búsqueda común de la unidad en Cristo», «Dios perfecto en su divinidad, hombre perfecto en su humanidad».
Asimismo, el 9 de mayo de 2008, Benedicto XVI, al recibir a Karekin II en el Vaticano, subrayó los importantes progresos verificados en el diálogo entre las dos Iglesias. «El Espíritu puede abrir puertas que están cerradas», dijo el Santo Padre. Por su parte, el Patriarca armenio alentó el diálogo en marcha entre la Iglesia católica y la familia de las Iglesias ortodoxas orientales, agradeciendo al Papa su solicitud por reforzar el conocimiento y la comprensión de los fundamentos del cristianismo.