El Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal Antonio María Rouco Varela, ha hablado esta mañana, entre otros temas, de la respuesta de la Iglesia Católica a la crisis económica a la luz de la encíclica Caritas in Veritate de Benedicto XVI.
El Cardenal Rouco en la apertura de la plenaria de la Conferencia Episcopal Española (Popular TV)
Explicó el Cardenal Rouco como el Papa enseña en la encíclica que “la superación de la crisis económica exige la integración de las medidas técnicas de orden económico o político en el marco más amplio de las que habrían de adoptarse en materia de educación, cultura, comunicación social y, sobre todo, del binomio matrimonio-familia”. De tal suerte que, para el presidente de la Conferencia Episcopal Española, “las medidas concretas que propone se encuadran siempre en el gran objetivo de salvaguardar el primer capital social, que es el ser humano mismo, la persona. En este orden de cosas hay que entender la afirmación de la prioridad del acceso al trabajo por parte de todos como Auna exigencia de la razón económica, así como la advertencia de que reducir el nivel de tutela de los derechos de los trabajadores... impide consolidar un desarrollo verdadero”.
Pero además, esto implica, para el Papa, “huir tanto de la ideología del mercado autorregulado como del Estado planificador de todo: El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad”. Por lo que “la atención preferente al capital social exige también poner en el centro de toda acción y preocupación de política social la apertura a la vida y el respeto de la ecología humana. La ética de la sexualidad y de su apertura a la vida en el matrimonio no es una cuestión de mera moral individual, sino precisamente uno de los pilares de la ética social con implicaciones económicas de gran calado2. La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo”. Y es que, “cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre”. En cambio, “la apertura moralmente responsable a la vida, es una riqueza social y económica. Grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes. Al contrario, naciones en un tiempo florecientes pasan ahora por una etapa de incertidumbre, y en algún caso de decadencia, precisamente a causa del bajo índice de natalidad, un problema crucial para las sociedades de mayor bienestar. Es el caso de las sociedades europeas y, en particular, de España. En el contexto de la preocupación por el medio ambiente como exigencia del desarrollo integral y sostenible, el Papa retoma el concepto de Aecología humana. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental. Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al medio ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas”.