Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social han escrito un mensaje con motivo de la celebración del Día del Corpus Christi, el próximo 11 de junio, día en que la Iglesia en España celebra el Día de la Caridad.
En su mensaje, los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social -Santiago García Aracil, arzobispo de Mérida-Badajoz; Ramón Echarren Ystúriz, obispo de Canarias; Ciriaco Benavente Mateos, obispo de Albacete; Juan José Omella Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Alfonso Milián Sorribas, obispo de Barbastro-Monzóny Vicente Jiménez Zamora, obispo de Santander- destacan que “desde que estalló la crisis financiera, un número creciente de hombres y mujeres afectados por la situación social y económica está llamando a las puertas de nuestras Cáritas, de las parroquias, congregaciones religiosas y otras instituciones eclesiales". "En ellos hemos escuchado el clamor de las víctimas y hemos podido descubrir los nuevos rostros de la pobreza”.
“Hemos percibido, también, -continúan- otra pobreza, en este caso espiritual, que subyace entre las crisis materiales, de la economía y el trabajo. Es la pobreza de valores y actitudes que se manifiesta y extiende en diversos ámbitos y a través de algunos medios de comunicación. Junto a ello no podemos olvidar la crisis educativa que se hace presente también en el seno de la familia”.
Los prelados sostienen que junto a las personas más vulnerables a la crisis -padres o madres que se han quedado solos con hijos a su cargo, personas mayores, familias inmigrantes reagrupadas y en paro, y desempleados sin protección social- "aparecen familias y personas saturadas por las deudas que, seducidas por quienes les ofrecieron dinero fácil, pasaron del consumo por encima de las posibilidades a carecer de lo necesario y a solicitar a Cáritas ayuda para necesidades básicas de vivienda, acceso al empleo, alimentación, ayuda psicológica y para la educación de sus hijos".
La crisis habita en lo profundo
"Reducir la crisis a su dimensión financiera y económica puede ser una falsedad -afirman los obispos-, y conducirnos a un peligroso engaño puesto que detrás de la crisis financiera hay otras más hondas que la generan".
Esta crisis "pone en evidencia una profunda quiebra antropológica y una crisis de valores morales. La dignidad del ser humano es el valor que ha entrado en crisis cuando no es la persona el centro de la vida social, económica, empresarial; cuando el dinero se convierte en fin en sí mismo y no en un medio al servicio de la persona y del desarrollo social".
Respondamos con espíritu de comunión y participación
Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social sostienen que también es necesario reconocer que la crisis "está siendo una oportunidad para promover otro modelo social y económico más humano y justo, y para despertar ejemplares respuestas de solidaridad".
"Es admirable la generosidad que se está generando entre amigos y en el seno de las familias para afrontar los efectos de la crisis. Son miles los voluntarios que están dando lo mejor de sí mismos intentando responder a los sectores más afectados y vulnerables; como, también, es digno de ser reconocido el esfuerzo sincero de muchos hombres y mujeres del ámbito de la cultura, de la economía y la política por aportar respuestas concretas a la crisis".
Esta situación y la ramificación espiritual de las causas nos llama a todos a tomar conciencia no sólo de la responsabilidad de la comunicación cristiana de bienes, sino también de la necesidad de la conversión personal y comunitaria, de la revisión de las motivaciones y estilos que rigen en nuestras instituciones.