La IV Conferencia sobre la Mujer en Pekín instauró el 15 de octubre como el Día Internacional de la Mujer Rural para destacar la labor que desempeñan estas mujeres en un mundo en el que hay más de 600 millones de mujeres que se dedican al trabajo en el campo, sobre todo de la agricultura, y que representan más de la cuarta parte de la población mundial.
El Movimiento Rural Cristiano de La Rioja recuerda, en el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el papel fundamental de las trabajadoras del campo, “decisivo en el mundo”, según señala un comunicado enviado por la organización.
“Las mujeres trabajadoras rurales son responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos, ya que en la mayoría de los países del tercer mundo se producen entre el 60% y el 80% de los alimentos”. Además, esos alimentos –cultivos básicos como el arroz, el trigo y el maíz-, proporcionan hasta el 90% de los alimentos que consumen los pobres de las zonas rurales.
El Movimiento Rural Cristiano denuncia que “el salario de las trabajadoras agrícolas es casi siempre inferior al salario de los hombres”, a pesar de que cada vez “están asumiendo un papel crecientemente importante en la agricultura, aunque siguen contándose entre los grupos de población más desfavorecidos”. “la guerra, la migración de los varones a las ciudades en busca de trabajo remunerado y la creciente mortalidad producida por el SIDA han producido un aumento del número de familias encabezadas por mujeres en los países en desarrollo”.
Asimismo, señalan que las mujeres rurales han impulsado en los últimos años transformaciones muy positivas para mejorar su situación social y económica. “Son protagonistas en su entorno, apuestan por la formación, participan en plataformas y asociaciones, como son los sindicatos y los partidos políticos”.
Finalmente, piden en el Día Internacional de las Mujeres Rurales “apoyar de forma integral y real a las mujeres del tercer mundo” como, por ejemplo, contratando a las mujeres extranjeras que trabajan en el servicio doméstico en nuestro país. Otra forma es “exigir el Convenio de la OIT donde las mujeres trabajadoras rurales obtengan la igualdad de remuneración que los hombres” y “facilitar la formación humana y profesional de la mujer rural”, especialmente en los países en desarrollo.