Así son las Mañanas| Mediodía COPE| La Atalaya| La Linterna| Tiempo de Juego| El Partido de las 12| La Noche de COPE| Dos Días Contigo
Catequesis en la audiencia general

Peligro de reducir la Eucaristía a rito de comunión o socialización, alerta el Papa

Ante el peligro actual de reducir la Eucaristía a un mero rito de comunión o de socialización, el Papa advierte de que en el Sacramento «está presente realmente Cristo resucitado» y llama a «adorar y amar siempre de nuevo» este misterio.

comentar  |   imprimir
Marta Lago (Roma) - 09-12-09

La alerta sobre la doctrina eucarística se contó, este miércoles, entre otras precisiones que hizo Benedicto XVI, mostrando la actualidad de las enseñanzas de un teólogo y escritor fecundo, el monje benedictino Ruperto de Deutz, del siglo XII. Continúa así el Papa su serie de catequesis sobre la cultura cristiana en la Edad Media. 

La integridad moral y el fuerte vínculo con la Sede de Pedro distinguieron a Ruperto, especialmente en un tiempo marcado por contraposiciones entre el Papado y el Imperio «a causa de la llamada “lucha de las investiduras”, con la que el Papado quería impedir que el nombramiento de los obispos y el ejercicio de su jurisdicción dependieran de las autoridades civiles, que se guiaban en general por motivaciones políticas y económicas, ciertamente no pastorales», recordó Benedicto XVI. De hecho Ruperto evitó recibir la ordenación sacerdotal de un obispo mientras éste estuviera en desacuerdo con el Papa.  

«Ruperto nos enseña que cuando surgen controversias en la Iglesia, la referencia al ministerio petrino garantiza fidelidad a la sana doctrina y da serenidad y libertad interior», indicó Benedicto XVI.


Activo en importantes discusiones teológicas de su tiempo, el monje benedictino también «intervino con determinación en la controversia eucarística», pues se pretendía entonces una «interpretación reductiva de la presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía, definiéndola sólo simbólica». «En el lenguaje de la Iglesia no se había introducido aún el término “transubstanciación” -apuntó-, pero Ruperto, empleando a veces expresiones audaces», defendió el «realismo eucarístico» y «afirmó con decisión la continuidad entre el Cuerpo del Verbo encarnado de Cristo y el presente en las especies eucarísticas del pan y del vino».  

«También hoy existe el peligro de redimensionar el realismo eucarístico –alertó Benedicto XVI-, o sea, considerar la Eucaristía casi como sólo un rito de comunión, de socialización, olvidando con demasiada facilidad que en la Eucaristía está presente realmente Cristo resucitado –con su cuerpo resucitado-, que se pone en nuestras manos para sacarnos de nosotros mismos, incorporarnos a su cuerpo inmortal y guiarnos así a la vida nueva». 

Es un «gran misterio ¡que hay que adorar y amar siempre de nuevo!» -exhortó el Papa-: «el Señor está presente con toda su realidad en las especies eucarísticas». 

Y reiteró la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1374) –una formulación a la que contribuyó Ruperto-, que contiene «el fruto de la meditación de la fe y de la reflexión teológica de dos mil años»: «En el santísimo sacramento de la Eucaristía están "contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero”. "Esta presencia se denomina `real', no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen `reales', sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente"» [CIC, edición en lengua española. ndr]. 

Otra controversia en la que se vio envuelto Ruperto de Deutz fue la cuestión de la conciliación de la bondad y de la omnipotencia de Dios con la existencia del mal: «Si Dios es omnipotente y bueno, ¿cómo se explica la realidad del mal?», sintetizó el Papa. El monje benedictino fue más allá del razonamiento filosófico según el cual «Dios permite el mal sin aprobarlo, y por lo tanto sin quererlo». Fiel a la narración bíblica, Ruperto «parte de la bondad de Dios, de la verdad de que Dios es sumamente bueno y no puede más que querer el bien –precisó Benedicto XVI-. Así identifica el origen del mal en el hombre mismo y en el uso erróneo de la libertad humana», y alaba «la misericordia infinita del Padre, la paciencia y la benevolencia de Dios hacia el hombre pecador».


Igualmente afrontó el interrogante: «¿Por qué el Verbo de Dios, el Hijo de Dios, se hizo hombre?», yendo de nuevo más allá de la mera explicación: «por la urgencia de reparar el pecado del hombre». Ruperto en cambio, «con una visión cristocéntrica de la historia de la salvación, amplía la perspectiva» y sostiene que «la Encarnación, evento central de toda la historia, estaba prevista desde la eternidad, incluso independientemente del pecado del hombre, a fin de que toda la creación pudiera alabar a Dios Padre y amarle como una única familia reunida en torno a Cristo, el Hijo de Dios», resumió Benedicto XVI. 

Asimismo Ruperto «se ocupa de introducir su doctrina mariológica en la eclesiológica» de forma que «ve en María santísima la parte más santa de toda la Iglesia», añadió el Papa; de ahí que Pablo VI, al proclamar solemnemente a María Madre de la Iglesia, citara precisamente una proposición de las obras de Ruperto, que define a María portio maxima, portio optima –«la parte más excelsa, la parte mejor de la Iglesia». 

«Teólogo fervoroso, dotado de gran profundidad», Ruperto de Deutz «supo conjugar el estudio racional de los misterios de la fe con la oración y la contemplación, considerada como la cumbre del conocimiento de Dios», elogió el Papa Joseph Ratzinger. 

Y apuntó del monje benedictino alguna experiencia mística, cuando confiaba «la inefable alegría de haber percibido la presencia del Señor».  

«También nosotros podemos, cada uno a su propia manera, encontrar al Señor Jesús, que incesantemente acompaña nuestro camino, se hace presente en el Pan eucarístico y en su Palabra para nuestra salvación», concluyó Benedicto XVI.

* campos obligatorios

TU COMENTARIO:

Normas de uso


Línea Editorial COPE
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
© Cadena COPE 2010
Radio Popular S.A. - COPE. CIF A28281368, C/ Alfonso XI, 4. 28014, Madrid. Todos los derechos reservados. Aviso Legal