Miguel Ángel Diez Villalmanzo, sacerdote y colaborador de la cadena COPE, reflexiona en su comentario matinal de este día, sobre el Pasaje del Evangelio de hoy.
Buenos días amigos.
Hoy contemplamos la fe de los habitantes de la región de Genesaret a la que llegó Jesús para llevar la salvación a los hombres. El Señor es dueño del alma y del cuerpo; por eso, no dudaban en llevarle a sus enfermos: «Todos los que le tocaban quedaban sanos», nos cuenta la Sagrada Escritura hoy. Conviene que pongamos todos los medios humanos y sobrenaturales para acercar a nuestros parientes, amigos y conocidos al Señor. Lo podemos hacer, en primer lugar, rezando por ellos, pidiendo su salud espiritual y corporal.
Todas las personas tienen necesidad del Salvador. Cuando no acuden a Él es porque todavía no le han reconocido, quizá porque nosotros todavía no hemos sabido anunciarle. El hecho es que, en cuanto le reconocían, «colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera el borde de su manto»
Un cristiano que quiere seguir a su Maestro no puede descuidar esta faceta: ancianos, débiles, enfermos, marginados… no creyentes, todos ellos son los amados de Jesús por excelencia.
Lleva a lo largo del día a todos aquellos que amas en tu corazón, y preséntaselos al Señor, verás que amor vas derramando a lo largo del camino y ellos sentirán la mano sanadora de quien no puede fallar.
Feliz día amigos.