Mª Francisca Calleja, cuenta más detalles de su labor misionera en India.
Los retos que se encuentran en India para predicar el Evangelio son muy grandes, porque en realidad la religión oficial de India es el hinduísmo, y según la Constitución solamente las personas indias pueden propagar libremente su religión. Yo como extranjera que era, estaba vedada. Mi predicación ha sido el testimonio callado. La dedicación a los enfermos en el hospital de leprosos y la dedicación a todos los enfermos que acudían a mí, en los distintos dispensarios de las zonas que visitaba, que, por cierto, venía muchísima gente que era de buena posición social, adinerada y pertenecían a las castas altas, al hinduísmo, porque se había corrido la voz de que había una doctora americana. Para ellos la piel blanca era americana. Entonces yo tenía una gran fama de ser una buena doctora y venía muchísima gente y, a veces ellos me han cuestionado mucho sobre mi vocación, entonces allí era cuando yo metía la cuñita, y les decía porqué. Y esto ha sido también una forma de predicar.