Ante la inoperatividad de los políticos del PSOE y las veleidades neo-marxistas de UGT y CC.OO, la apabullada, estigmatizada y vituperada Iglesia Católica se ha sentido en la tesitura moral de cubrir las oquedades, fumigar a las miasmas y cerrar las grietas ocasionadas por los mismos. Porque, a diferencia de los denominados "progres" nosotros no obedecemos a móviles o consignas políticas, sino que nos regimos por el mandamiento nuevo, ese que reza: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo".
El hecho de que la gestión macroeconómica del líder de la Moncloa sea ominosa y de que los sindicatos de izquierda se dejen arrastrar por su dogmática antojadiza, no es una idea peregrina o una entelequia que ronde por mi cabeza, sino la cruda y punzante realidad. Así lo ponen de manifiesto el extenso rosario de bajas en CC.OO y UGT, la vertiginosa caída de fieles a "la Rosa y el Puño", las agrias sátiras dedicadas a Zapatero desde el corazón Europa (¡¡Incluyendo periódicos centroizquierdistas y portavoces laboristas!!), nuestros 5 millones de parados y lo que no me privaré de contarles en el siguiente párrafo.....
Frente a la batahola generada por los aullidos de socorro, se alza majestuosa la Santa Madre Iglesia, predicando fe y caridad, y liberando a sus fieles de la pobreza y el desempleo. De facto, según constata el periódico ABC, "los programas de empleo de Cáritas Española atendieron en 2009 a casi 95.700 personas, un 42 por ciento más que en los dos últimos años y un 28 por ciento más en relación a 2008, un aumento que la organización católica atribuye a la actual crisis". Dicho de otro modo, a Cáritas-aparte de erigirse la ONG más concurrida de España- le ha tocado ejercer de sindicato, acogiendo en sus brazos a aquellos trabajadores que no se han visto incendiados por el calor solidario y desinteresado de un partido y una plataforma que se dicen socialistas y que no le llegan, ni por la punta del dedo gordo, al vitoreadísimo Robbin Hood.