Martes, 16 marzo 2010
Actualizado a las 16:42h
Juan Carlos Orejon Sanz - 27-11-09
Cuando se demuestra de manera científica que la vida es tal, en el mismo momento de la concepción, es el Estado en el nombre de una macabra defensa de la vida y la integridad de la madre, el que promueve la muerte y la desintegración de la vida del hijo no nacido. Mas lejos aún llega la mano del poder político, cuando reinterpreta el delito y lo convierte en un derecho de la mujer que aunque no tenga edad para votar ó decidir sobre si aumentar su volumen mamario ó retocarse su tabique nasal a lo Michael Jackson, la da como a James Bond licencia para matar, sin uso de razón, a seres indefensos. Cuando lo razonable sería ayudar a la madre en el embarazo y garantizar una maternidad responsable, dando utilidad social a ese innumerable escuadrón de psicólogos y asistentes sociales a cargo del Estado, es este el que evalúa el aborto como una medida profiláctica para evitar cargas sociales y además lo amortiza en número de votantes para futuras elecciones.
Mientras todo esto pasa, sigue el ataque a quien no tiene culpa, pasándose de nuevo la Constitución por el arco de triunfo y olvidandose de que los abortos sin compasión no ayudan a salvar vidas sino que las esclavizan.
Elreydelsuin.
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