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Collado Villalba

El lunes comienza el juicio contra el asesino de Avellaneda

La joven de 17 años apareció muerta en una cantera después de que el acusado presuntamente la golpeara varias veces en la cabeza con una piedra y después abusara de ella. El procesado se enfrentará a un jurado popular y se pide una pena de 15 años y 5 meses de cárcel
Recuerdo a Avellaneda de sus familiares y amigos, tras conocer...
Recuerdo a Avellaneda de sus familiares y amigos, tras conocer su muerte

Sus familiares y amigos jamás olvidarán su rostro y no quieren que quede en el olvido para otros. Por eso lo han plasmado de nuevo en carteles, que han pegado en casi cada fachada de Collado Villalba. Es la cara de Avellaneda, la menor que apareció muerta en una cantera entre las localidades de Collado Mediano y Alpedrete. Y lo hace porque el próximo lunes 16 de septiembre comienza el juicio contra el presunto asesino de la joven.   La Fiscalía de Madrid solicita para el presunto autor de los hechos, de nombre Joaquín Emilio y nacionalidad colombiana, una pena de 15 años por homicidio, con el atenuante de confesión, y 5 meses por profanación de cadáver. Se enfrentará a un jurado popular.   La víctima, una chica dominicana de 17 años, desapareció el 12 de noviembre de 2011. Las investigaciones se centraron en el acusado, ya que era la última persona que había llamado a la joven. Según las conclusiones provisionales del Ministerio Público, Joaquín Emilio golpeó brutalmente a Avellaneda con una piedra en repetidas ocasiones en la cabeza, la cara y la boca con el propósito de causarle la muerte. Una vez fallecida, abusó de ella.   La mañana de 16 de noviembre de 2011 el procesado acudió a las dependencias de la Guardia Civil de Collado Villalba, donde había sido citado como testigo, y reveló dónde estaba el cuerpo de la joven.   Avellaneda estudiaba Peluquería en el Instituto Las Canteras. Residía desde hacía 10 años junto a su familia en el barrio del Gorronal. Allí su madre, Carolina, y el marido de ésta, Mario, regentaban un bar-karaoke, del que era cliente habitual el presunto homicida.    

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