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#SanIsidroCOPE

REVISTA DE PRENSA: Destacan la firmeza de Fortes y Román

Consulta las principales crónicas publicadas sobre el sexto festejo de la Feria de San Isidro.

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“El valor de Fortes sostuvo la tarde”, por Sixto Naranjo (COPE.ES)

Conmovedor el esfuerzo del malagueño y el sitio que pisó. Sin dar un paso atrás nunca, fue sacando lo que tenía el toro a base de tragar y ver pasar siempre los pitones muy cerca del fajín. Las manoletinas finales elevaron la tensión de la plaza, que pidió la oreja después de una estocada entera. No hubo mayoría y la vuelta al ruedo supo a premio justo.

“El valor seco de Fortes y Román”, por Andrés Amorós (ABC)

Fortes tiene el mérito indudable de haber superado dos gravísimas cornadas y el reto de demostrar que puede torear bien, sin exceder los límites del riesgo. El segundo mansea, espera en banderillas. Lo llama de rodillas, en un pase cambiado; muy firme, pasa varios momentos de apuro; llega a asustar al público, con valor impávido. Mata con decisión, la petición no cuaja y da la vuelta al ruedo

“El peso de la verdad de Fortes”, por Zabala de la Serna (EL MUNDO)

La solidez de columna de Fortes impresionó. Como el baño de sangre de su vientre. Lo que los viejos revisteros decían "pasárselo por la barriga". La colocación hundida en los talones, el peso de la verdad en los muslos ofrecidos. Y el trazo de los naturales como sendas de fuego. Los que se inventó desde el grueso calibre de su exposición. Las bernadinas sin espacio impactaron como aquel arranque de rodillas por la espalda.

“Fortes impone su ley de la verdad en Las Ventas”, por Patricia Navarro  (LA RAZÓN)

La faena de Jiménez Fortes fue irregular pero el denominador común fue la entrega y la verdad a la hora de plantar cara al toro. Jamás rectificó, no asomó ni una duda, ni aunque tuviera motivos. Las bernadinas finales cambiando el viaje al toro fueron de órdago. Al alcance de pocos. Y la estocada, también. Hubo mucha verdad en Fortes. Verdad en las cercanías. Está de vuelta

“Toreros de raza”, por Antonio Lorca (EL PAÍS)

Siempre bien colocado y cruzado, dibujó Fortes dos tandas de naturales ceñidísimos, de esos en los que los pitones calientan los muslos. Muletazos no para la alegría festiva, sino para el sufrimiento, de los que ponen el corazón en el puño, en la seguridad de que el muchacho se está colocando en la cuerda floja de la vida. Tres bernardinas valentísimas pusieron el broche a una actuación que la plaza siguió con enorme atención

“La soberbia verdad de Fortes”, por Juan Diego Madueño (EL ESPAÑOL)

Lo fue haciendo Fortes, quieto, firme, pasándose los pitones por la barriga, el torazo hundido en la faja. Una verdad sin estridencias, ni poses, ni cuello partido. Un soplo de sinceridad. Le cogió el aire al pitón izquierdo, ganando la acción sólo con los vuelos. Al tercero el toro se paró. Aguantaba Fortes acumulando tensión

“La verdad desnuda”, por Javier López (EFE)

Y ante ellos, dos toreros que desnudaron la verdad con la que vinieron a Madrid: Fortes y Román, un par de mártires dispuestos a derramar su sangre en pos de un objetivo, el de llegar a lo más alto convenciendo y acallando las roncas, exasperantes e inoportunas voces de los que no ven, o no quieren ver, que es peor, más allá de sus narices

“Un secuestro”, por CRV (MUNDOTORO)

En cada primer pase el toro rozaba la taleguilla, pues Fortes jamás lo abrió, incluso a veces dio ventajas al abrir ventanas en citas perpendiculares a tablas, con el toro apretando, o en los pases de pecho, quedando los pitones en las axilas. Una faena para ser percibida con angustia torera en la grada, pero, al fin y al cabo, tantas veces, las faenas las hacen los públicos y no los toreros. 

“Solidez y compromiso de Fortes”, por Íñigo Crespo (APLAUSOS)

Firmeza, valentía, pureza y determinación de Fortes frente al manejable segundo, un toro sin clase que se movió sin ritmo. El malagueño cuajó una labor seca y sólida, de gran importancia por el sitio, el aplomo y la verdad de su colocación, arriesgando en cada uno de sus muletazos. Por encima del animal

“El niño yuntero”, por Marco Antonio Hierro (CULTORO)

No de carros, sino de yuntas hablaba Miguel, que pareció describir con una copla la trayectoria vital del Fortes que llegó a Madrid la tarde en que decidieron no ir a Las Ventas ni la totalidad de los abonados, lo que desangeló un festejo marcado por la nube gris y el intenso calor. Sudaba hasta el hormigón que hoy se veía más de la cuenta mientras tiraba -una vez más- Fortes de su yunta para explicar su verdad