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LAS VENTAS

Morenito abre el marcador sin cuórum

El torero burgalés corta la primera oreja de San Isidro con el único toro encastado de El Ventorrillo.

Morenito de Aranda durante su faena al quinto toro, al...
 Morenito de Aranda durante su faena al quinto toro, al que cortó la primera oreja de San Isidro. | ARJONA | PLAZA 1
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Se ovacionó la estampa del salpicado que hizo quinto de El Ventorrillo. Hasta entonces, la corrida del hierro toledano había enlotado cinco animales muy astifinos pero vacíos por dentro. Éste quinto traía unas hechuras muy 'ventorrillas'. 'Cervato' en el recuerdo. Este 'Cetrero', al igual que el toro que propició el triunfo de Talavante allá por el San Isidro de 2011, tuvo la prontitud como virtud. En cuando el de Aranda le puso la muleta en la distancia en el inicio de faena, el animal vino con fijeza y obediencia al engaño. A derechas todo fluía de principio pero se amontonaba a partir del tercer muletazo de cada tanda. El torero acortaba el trazo del muletazo y el toro se vencía metiéndose por dentro.

Había gusto, sí, pero aquello no terminaba de cuajar en faena grande por la falta de longitud de las series. Al natural hubo una tanda y el toro no terminó de pasar. Los remates finales, eso sí, estuvieron preñados de armonía y empaque. Marca de la casa, marca de Aranda. Pinchó antes de la estocada y se desató la petición de oreja que estuvo cogida con alfileres para alcanzar la mayoría. El presidente sí vio la mitad más uno y asomó el pañuelo blanco entre las protestas de parte del público. 

El primero del lote de Morenito se tapaba su escasa anatomía detrás de sus dos pitones. El de El Ventorrillo fue un ejemplar que se dejó siempre en el primer tramo de muletazo. Tras el embroque, le costaba un mundo seguir las telas. Román quitó por gaoneras y Morenito, que había dejado verónicas y una media de buen trazo, firmó una actuación de detalles de gusto. Componiendo bien y citando en el sitio, el burgalés supo tocar las teclas que tanto gustan en Madrid. Una tanda al natural ya en las postrimerías de la faena fue la más ligada y conjuntada. 

Quiso ser fiel a sí mismo Eugenio de Mora en el inicio de faena a su primer toro. De rodillas, como siempre le ha gustado prologar sus trasteos. El problema fue que el toro de El Ventorrillo divisó pronto dónde estaba el torero toledano. Al tercero de hinojos se fue directo al bulto. Con reflejos y facultades Eugenio se incorporó pese al desarme. Después el animal mostró su nulo fondo de casta. Sin entrega, soltando la cara en cada embroque y metiéndose por dentro en la mayoría de ocasiones. Lo intentó el diestro, con más afán que lucimiento. Tampoco ayudó el toro a la hora de utilizar los aceros. Ni espada ni descabello, un trago para Eugenio.

Si malo fue el primero, el cuarto fue aún peor. Afligido y aquerenciado en tablas desde el principio, hizo amagos de querer echarse cuando Eugenio cogió la muleta. Imposible sacar algo en claro con él. 

El primero del lote de Román fue ese toro medio que vino, fue, se dejó pero no dijo nada nunca. Sin entrega y siempre con una mirada a destiempo, el valenciano se mostró muy firme y seguro del sitio que pisaba. Sin conceder una ventaja al toro, Román sacó algunos muletazos de mérito que tuvieron escaso eco en los tendidos. Además, lo liquidó de una buena estocada.

El sexto levantó los pies del suelo a Román de forma espectacular. Cinco metros por encima del ruedo en un arreón de manso del toro de El Ventorrillo. Se la jugó el torero en terrenos de chiqueros. Pareció reaccionar la plaza por el esfuerzo. Con la espada esta vez no fue tan eficiente.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, viernes 12 de mayo de 2017. 2ª de Feria. Media plaza.

Toros de El Ventorrillo, bien presentados aunque desiguales de hechuras. Conjunto manso y sin fondo. Destacó el encastado quinto, de gran prontitud y ritmo que fue ovacionado en el arrastre.

Eugenio de Mora, silencio tras aviso y silencio.

Morenito de Aranda, saludos tras aviso y oreja.

Román, silencio y silencio tras aviso.