También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado
SEVILLA

El Juli, un derroche de sapiencia

El Juli corta la única oreja de la decepcionante corrida de Garcigrande – Domingo Hernández.

El Juli mostrando la oreja que cortó este jueves en...
 El Juli mostrando la oreja que cortó este jueves en Sevilla al quinto toro de Garcigrande | @maestranzapages

Voló el capote de Juli muy despacio. Dulce y a compás. Mientras el sucio y mojado amarillo de la tela acariciaba los dorados granos de tierra mojada dibujando la verónica con pasmosa lentitud. El ritmo de dos medias sin tiempo definió la esculpida obra de inicio al mejor toro, el quinto, de la también decepcionante corrida de Gardigrande-Domingo Hernández.

Fue este un toro con la movilidad y nobleza necesaria para que el diestro madrileño se entregara en cuerpo y alma a desmenuzar el toreo. Hizo de la lidia un derroche de sapiencia. Conocedor, como nadie, de las distancias empleó su sabiduría en una faena de inicio genuflexo que adquirió brillo diferente de la mano de un torero que consiguió hacer del temple el hilo conductor de la lidia. La faena al buen toro de Garcigrande presentó aspectos diversos de su interesante concepto: clasicismo, cadencia e inspiración. Juli arrastró la tela, la condujo con lentitud y le dio profundidad al templado e hilvanado natural. Y pese a su discontinuidad con ambas manos dejó muestra solvente de un toreo bien hecho y mejor contado. La estocada, realizada con su peculiar forma de salirse de la suerte, le aseguró la oreja concedida.

También fue noble el segundo y con atisbo de calidad en sus escasas embestidas. El diestro madrileño las aprovechó para dejar un bonito catálogo de pases por bajo, recortes, cambios de mano y demás pinturerías de las que aquí tanto gustan. Se descompuso el toro de Domingo Hernández y todo quedó en algún que otro largo natural con el que demostró capacidad y entendimiento para hacer lo que verdaderamente necesitó el animal. Pinchó antes de hundir la espada y escuchó leves palmas.

Y en esto quedó la lluviosa tarde cargada de expectación. Agotadas las localidades el reventón fue de época. Con apreturas y con la gente calada hasta los huesos transcurrió un festejo donde el toro, otra vez el toro, desequilibró la balanza del triunfo. Toros nobles, con la casta bajo mínimos, con exceso de kilos y sin sustancia en su interior. Toros exigidos para asegurase un fracaso no deseado pero sí propiciado. Un sinsentido que está acabando, poco a poco, con el verdadero aficionado.

Así que Morante no tuvo opción, ni ganas, para esbozar su peculiar, bello y expresivo toreo. El primero fue una mole sin fuerza que quedó inerte desde el inicio de la lidia. El de La Puebla abrevió entre el malestar de la plaza. Y al complicado cuarto lo masacraron en varas, quizás, para minimizar la dificultad de sus embestidas. El sevillano no quiso ni verlo. Mató de habilidosa estocada al primero y lo hizo muy mal para finiquitar a su segundo.

Tampoco Talavante pudo más que mostrar el trazo, en aislados naturales, de su peculiar toreo zurdo. El noble, descastado y flojo tercero no le permitió otra cosa. Y menos el mastodonte sexto. Que se ancló en el mojado piso para no moverse nunca más. A ambos los mató mal.


FICHA DEL FESTEJO 

Sevilla, jueves 27 de abril de 2017. 4ª de abono. Lleno de “no hay billetes”

Toros de Garcigrande (lidiados en 1º, 3º y 5º lugar) y Domingo Hernández (lidiados en 2º, 4º y 6º lugar) desiguales en presentación y hechuras, nobles y descastados. Mejor el quinto, con mayor movilidad y humillación.

Morante de la Puebla, silencio y silencio tras aviso.

El Juli, palmas y oreja tras aviso.

Alejandro Talavante, silencio y silencio.

Lo más visto