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MADRID

Ginés Marín explota en su confirmación

Puerta Grande para el jerezano y oreja para El Juli con una notable corrida de Alcurrucén.

Ginés Marín en su salida a hombros este jueves de...
 Ginés Marín en su salida a hombros este jueves de la plaza de toros de Las Ventas | EFE
  • Sixto Naranjo

¿Seis de seis? Por qué no… ‘Barberillo’ asomó por chiqueros en sexto lugar con el ocaso cerniéndose ya sobre Madrid. Aunque algunos le protestaron, la verdad es que el toro de Alcurrucén traía las hechuras típicas del Núñez que crían desde hace años los hermanos Lozano. Engatillado de cuerna, estrecho de sienes, rematado con  sus 528 kilos. Y qué toro fue. Frío y abanto como marca de la casa, el de Alcurrucén rompió a embestir con prontitud, temple y profundidad desde el inicio de faena. Qué lujo de toro y qué lujo de faena. Ginés lo bordó desde el inicio. Al natural, cimbreando la cintura, atalonado, con empaque de figura. En redondo después a la misma altura que remató con un natural eterno ligado a un molinete abelmontado y un pase de pecho que hizo crujir la plaza de Las Ventas. Y el toro embistiendo sin bajar el pistón, ojo. Al natural y a pies juntos como última tanda y la faena hecha. Medida y exacta. Y la estocada para rubricar el triunfo, la confirmación de su proyección y las dos orejas para atravesar la Puerta Grande.

Y es que la corrida de Alcurrucén propició una tarde intensa de toreo en Las Ventas. Con sus matices, su mayor o menor duración y entrega, todos tuvieron sus opciones en el tercio de muleta. Una nueva muesca más para añadir al largo historial de triunfos del hierro de los hermanos Lozano.

En tarde de ceremonias, abrazos y discursos entre los de luces, salió para El Juli en primer turno un animal duro de patas. Un toro cambiante, que tras dos embestidas humilladas, soltaba la cara. Uno de esos toros complejos de Alcurrucén que hacen pensar tanto al de abajo como a los de arriba. Muy firme Julián, inteligente en la elección de terrenos. El tercio como lugar en el que el toro rompió a embestir cuando el torero le obligó de verdad por abajo. Respondió el toro y apretó aún más El Juli. A izquierdas la mayor parte del trasteo, pero también rotundo cuando con la derecha aprovechó ya la querencia a tablas del astado. Un final por bajo más cerrado dio paso a una estocada desprendida. Se resistió a caer el de Alcurrucén y se resistió después el palco a asomar el pañuelo blanco tras una petición mayoritaria. Finalmente lo hizo.

Más altón resultó el astifino cuarto, segundo del lote de El Juli. Sin embargo, el animal demostró su buena condición cuando el madrileño en la apertura de faena tiró de él con suavidad. Se fue largo el de Alcurrucén, humillador y con ritmo. Al natural otra tanda de buen trazo y el toro también embistiendo. La faena cayó en un pequeño bache cuando Julián obligó en la distancia corta. Perdió las manos el toro y pareció afligirse. Sabedor de ello, El Juli lo cerró y de uno en uno, fue extrayendo redondos de gran armonía y despaciosidad. Tenía la plaza metida de lleno en la faena, pero no hubo eficacia con el estoque de muerte. La ovación final reconoció la gran tarde de El Juli pese a que se había escapado la salida a hombros.

El toro de la ceremonia de Álvaro Lorenzo estuvo de dar al traste con ella un feo derrote al pecho en el saludo capotero. Frenado el toro en esos primeros tercios y sin terminar de apretar en varas. Tras la primera cesión de trastos por parte de El Juli, el toro de Alcurrucén embistió a saltos. Tuvo que salir a flote la firmeza y el mando de la muleta de Lorenzo para ahormar los viajes del animal. Ahí se entregó el animal. Después el toledano intentó exprimir en la distancia corta al toro cuando a éste se le encendieron las luces de la reserva de casta. El volapié, un dedo caído, tumbó en pocos segundos al toro.

El quinto tuvo muy buen son en el inicio de faena. Lo cantó cuando se deslizó con temple y ritmo en las primeras tandas con la diestra. Lorenzo se explayó en varias series por ese pitón. Vuelos, ligazón y buen embroque como armas. También otra más después al natural. El torero luego se enfrascó en la cerrazón actual de acortar distancias y alarga la faena. El toro lo acusó. Con la espada, eso sí, volvió a estar contundente.

El castaño que hizo tercero fue otro toro un fondo de nobleza que Ginés Marín, tras su confirmación, encontró. Entregado y consintiendo al toro, lo mejor de la faena del torero llegó al final. Una tanda al natural, echando los vuelos y rematando atrás y otra posterior a derechas con la planta muy encajada, elevaron la nota media del trasteo. El suspenso llegó después con la espada. Sin embargo, el destino le tenía reservado a ‘Barberillo’ para el final…


FICHA DEL FESTEJO

Madrid, jueves 25 de mayo de 2017. 14ª de Feria. Casi lleno.

Toros de Alcurrucén, bien presentados. Entipados aunque de desiguales hechuras. Conjunto exigente, con un fondo de nobleza que todos los toros sacaron en mayor o menor medida. Destacó la nobleza, clase y profundidad del sexto, ovacionado en el arrastre.

El Juli, oreja y saludos tras aviso.

Álvaro Lorenzo, que confirmaba, saludos y saludos tras aviso.

Ginés Marín, que confirmaba, saludos tras aviso y dos orejas.

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