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MADRID

Frenazo por Ramos en Las Ventas

Corrida desigual de hechuras y baja de raza de Victorino. Destaca Aguilar con un sobrero de San Martín.

 

Cuando parecía que la temporada madrileña venía lanzada tras las novilladas prometedoras de Fuente Ymbro y La Quinta, las esperanzas puestas para coronar un ilusionante comienzo de campaña se truncaron con la corrida de Victorino Martín.

Una tarde que estuvo precedida de un gran ambiente con casi tres cuartos de plaza cubiertos y un prólogo que rezumó sentimiento en el recuerdo al pequeño gran Adrián. Un ángel que ha volado hacia el tendido del cielo y un ejemplo de lucha por la vida y pasión por esta Fiesta que perdurará en nuestra memoria.

Sin embargo todo se torció ya que lo que salió por chiqueros pareció más un saldo de retales que una corrida escogida para la ocasión. La corrida del hierro la ‘A coronada’ resultó un desencanto por las esperanzas puestas en ella, con varios toros cinqueños, muy desigual de hechuras pero igualada por sus complicaciones y falta de raza.

Entraba por los ojos el toro de la confirmación de Gómez del Pilar. Hechuras y seriedad a partes iguales. Tras un frenazo cuando el torero se fue a portagayola a recibirlo, el primer tercio se convirtió en un tentadero de campo intentando poner al toro de largo para que entrase al caballo. Cosas de Madrid. Tras la ceremonia todo fue un toma y daca entre toro y torero. Firme el torero y con sentido el toro. Noé puso todo de su parte en intentar alargar el viaje de un 'victorino' que siempre tendió a acortar el viaje. Reponía el toro y se afanaba el madrileño en quedarse en el sitio. Labor sería que acabó de un espadazo tendido que tumbó al gris.

Gómez del Pilar tuvo que lidiar en quinto lugar el toro preparado en sexto al pasar a la enfermería Alberto Aguilar por un problema de costillas. El toro nunca rompió hacía adelante y la faena del madrileño no pasó de afanosa. 

Se puso la gente pronto de parte del segundo de Victorino. Toro exigente al que Fandiño plantó cara siempre en el sitio. Muy de verdad al natural, por donde el cárdeno pareció desplazarse con más clase y largura. Sin embargo, cuanto más le exigía el torero menor era la embestida del toro. La faena no llegó a coger altura, demasiado desigual,  y la estocada rinconera acabó por decantar la balanza en favor del toro por parte de los tendidos.

El cuarto se llevó una ovación de salida por su estampa. 631 kilos de Victorino, un tren. Albaserrada de cinqueña edad que regaló diez embestidas potables por el pitón derecho que Fandiño acertó a conducir con mando. Después lo intentó al natural, el animal no tragó por ese lado y todo se descompuso. La gente siguió muy a la contra del de Orduña. Lejos quedan esos tiempos con mejores relaciones entre Fandiño y la afición de Madrid.

El tercero fue otro toro vareado de carnes que exigió mucho a Alberto Aguilar. Faena firme del madrileño que apostó por la firmeza al intentar alargar las embestidas del toro de Victorino. Labor que creció en intensidad en un final en el que Aguilar tragó por el pitón izquierdo. No regaló ninguna embestida el gris antes de ser cazado de manera eficaz por el torero.

Con la tarde ya en barrena, el sexto volvió camino de los corrales por su falta de de fortaleza y por el desencanto de la gente con Victorino. En su lugar saltó un sobrero de San Martín, astifino, vareado de carnes que tampoco fue un dechado de fortaleza. Sin embargo, el animal sacó calidad en el último tercio. No apretó mucho Aguilar de principio. Tres y el de pecho. Pero mediado el trasteo todo tuvo una intensidad creciente. La faena fue a más según se fue confiando el torero. Todo desde el sitio, enfrontilado, muy templado, con los toques precisos y la limpieza como norma de la composición. Sin embargo un pinchazo previo a la estocada enfrió a la plaza. Más aún cuando el ‘santacoloma’ se tragó la muerte y cayeron dos avisos.  La ovación sonó a premio menor para los merecimientos de Aguilar.


FICHA DEL FESTEJO 


Madrid, domingo 9 de abril de 2017. Casi tres cuartos de plaza.

Cinco toros de Victorino Martín, desiguales de presentación, bajos de raza, con exigencia pero sin terminar de romper. El más manejable resultó el segundo. Un sobrero de San Martín (6º bis), vareados de carnes, astifino y manejable.

Iván Fandiño, pitos y pitos.

Alberto Aguilar, silencio y saludos tras dos avisos.

Gómez del Pilar, que confirmaba, saludos y silencio tras aviso.

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