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MADRID

Dos toros en una tarde de detalles

La tarde del día de San Isidro se saldó con cinco silencios y una división de opiniones.

Trincherazo de Curro Díaz al encastado cuarto de Montalvo
 Trincherazo de Curro Díaz al encastado cuarto de Montalvo | ARJONA | PLAZA 1

Y de golpe el calor. Asfixiante, bochornoso. El día del Santo Patrón alumbró el día más caluroso de lo que llevamos de mes de mayo. El cartel era muy madrileño. Tres toreros que sabían lo que es triunfar en Madrid en algún momento de sus carreras. Sin embargo, ninguno terminó de alcanzar cotas pasadas. Tarde de exigencias, de algún toro más que potable (tercero y sobre todo el cuarto) y de detalles en un conjunto que nunca remató.

El calor ambiental lo pareció padecer el primer toro de Montalvo. Le faltaba el aire y echaba en falta mayor fortaleza en los primeros tercios. El presidente Polo apostó por aguantarlo. Después, hizo presa cuando Manuel Muñoz pasó para colocar su par. Tremendo el golpe y la saña del toro buscando al subalterno. La cornada se la llevó. Parecía un toro ideal para los inicios de faena de Curro Díaz. Con ritmo el animal en esas primeras arrancadas, sin descolgar pero queriendo coger el engaño. Y ahí lo borda el de Linares. Acompasado, acompañando con todo el cuerpo Curro. El cambio de mano largo y armonioso. Sin apretar por abajo. El toro, como se podía intuir, duró un suspiro. Nada se recompuso. Otro cambio de mano alumbró como un destello. Feo el sablazo en el costillar antes de agarrar una estocada desprendida de la que quedó colgado el torero por debajo de la chaquetilla. Sólo el susto y dos descabellos para acabar con el de Montalvo.

Pronto y en la mano. La máxima 'chenelista' la aplicó Curro con el cuarto. El salpicado de Montalvo lo quería todo por el pitón izquierdo. Apretaba siempre, pero más por el derecho en su tendencia a meterse por dentro. Por el izquierdo se desplazaba más y mejor. Y por ahí fueron surgiendo naturales que fueron ganando en limpieza a partir de la segunda tanda. Se lo sacó a los medios Curro. En esos medios le pesaban más los terrenos al toro, se templaba más. Hubo empaque y largura en los muletazos de Curro. Inteligente el torero dándole el sitio que requería el toro, buscando la inercia en los inicios de las tandas. Con demasiados altibajos, sin estructura el conjunto y echándose en falta más ajuste.  Pero todo con el sello personal de Curro. Lo realizado lo emborronó de nuevo con un horrendo bajonazo.

Más bajo y de armónicas hechuras fue el segundo. Un calco al primero en el caballo. Manseó de lo lindo, saliendo suelto en cuanto sintió la puya y sin emplearse cuando regresó al peto. Sin alma ni casta, el toro del hierro salmantino vino y fue sin ningún fuste. Paco Ureña quiso relajarse cuando tomó la muleta. Pero entre la condición del toro y su afectación, todo quedó un poco desangelado. Tampoco ayudó a la nota media la estocada que hizo guardia.

Fue conmovedor el esfuerzo de Ureña con el quinto. Fue tremendo el golpe que le propinó el toro contra las tablas de salida. Doblada la rodilla y todo el peso del toro contra la pierna del torero. Parecía que había algo serio y que Ureña sería llevado a la enfermería. Aguantó el murciano y tiró de quietud ante un toro que sólo tuvo dos tandas a derechas. Lo toreó con pulso y buen trazo Ureña. Pero después el toro se afligió y dijo nones a la hora de embestir. Una nueva estocada haciendo guardia fue preludio del volapié final.

Salió con más bríos el castaño tercero. Lo cuidó López Simón en varas. Quienes no se dejaron nada en el suyo fueron Domingo Siro y Jesús Arruga en un notable tercio de banderillas. Tuvo prontitud y obediencia el de Montalvo en el inicio de faena. Le cogió pronto el aire el torero madrileño. Templado, sin obligar pero con el mérito de llevarlo muy embebido en el engaño. Sin embargo, y como suele ser habitual, Simón despreció la media distancia que estaba dando y que pedía el toro para meterse en las cercanías. Protestó más el animal, que solicitaba aire y sitio. Insistió ahí el torero. Aquello fue decayendo para no remontar más. La oportunidad había pasado.

El sexto fue un animal con hechuras más parecidas a un equino que a un toro de lidia. Muy deslucido, el del barrio de Barajas pudo taparse algo más pese a que la sensación que dejó fue la de un torero en horas bajas.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, lunes 15 de mayo de 2017. 5ª de Feria. Casi lleno.

Toros de Montalvo, bien presentados pero muy desiguales de hechuras. Conjunto bajo de raza a excepción del encastado cuarto. Noble el tercero. El resto fueron más deslucidos.

Curro Díaz, silencio y división.

Paco Ureña, silencio y silencio.

Alberto López Simón, silencio tras aviso y silencio.

Parte médico de Paco Ureña: “Traumatismo en rodilla derecha con inestabilidad ligamentosa, pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado".

Parte médico de Manuel Muñoz ‘Lebrijano’: "Cornada de 20 centímetros en tercio medio, cara posterior del muslo izquierdo, que alcanza el fémur, contusiona nervio ciático y causa destrozos en músculos isquiotibiales. Pronóstico grave".

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